Por David Sánchez, desde Biarritz (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
La actriz mexicana y pareja de Diego Luna presenta en el Festival de Biarritz “Siempre soy tu animal materno”, la nueva película de Valentina Maurel, una historia sobre una madre que quiere recuperar la mujer que fue antes de ser madre
Una madre que quiere recuperar su cuerpo. Una mujer que necesita recordar quién era antes de tener hijos. Y dos hijas que deben aceptar que su madre también tiene derecho a una vida propia. Sobre ese territorio se mueve Siempre soy tu animal materno, la segunda película de la directora franco-costarricense Valentina Maurel, que estos días llega al Festival Biarritz Amérique Latine después de su paso por Cannes y San Sebastián.
En el centro de la película está Isabel, una poeta mexicana nacionalizada costarricense a la que interpreta Marina de Tavira. Es una mujer que se encuentra en una etapa de crisis y que empieza a tomar distancia de sus hijas. No porque haya dejado de quererlas, sino porque siente que durante años su identidad ha quedado ligada a la maternidad.
«Yo creo que ella se está enfrentando a un momento de vida, como en una crisis de edad, con la sensación de que quiere recuperar algo de aquella que fue antes de ser mamá», explica De Tavira durante su paso por Biarritz.
La película plantea así una mirada poco convencional sobre la maternidad. Isabel no es la madre entregada que sacrifica todo por sus hijos. Tampoco es, según la actriz, una mujer que haya sido siempre distante. Es alguien que ha llegado a un punto en el que necesita recuperar un espacio que siente que le pertenece.
Hay una frase en la película que concentra ese conflicto: «Yo ya les di mi cuerpo a ustedes, a mis esposos, y ahora lo quiero para mí».
De Tavira reconoce que interpretar a una mujer con esa relación con sus hijas le ha obligado también a mirar su propia experiencia. Su hijo tiene 18 años y, precisamente ahora que empieza a reclamar independencia, la actriz reconoce que ella reacciona de una manera muy diferente a su personaje.
«Yo soy todo lo contrario», cuenta. «Yo quiero estar ahí cuando él ya me está diciendo: “Ya dame espacio”». Se define incluso como «muy controladora o sobreprotectora».
Pero ahí encuentra también una de las claves de la película: entender que el amor hacia los hijos no implica convertirlos en una prolongación de uno mismo.
«Tanto la maternidad como la paternidad es enseñarnos a amar mientras aprendes a soltar también», afirma. «Tenemos que, en un momento, darnos cuenta de que ese ser no es una segunda piel nuestra, es una persona con sus propias ilusiones».
De Cannes a Biarritz
Siempre soy tu animal materno llega a Biarritz después de haber comenzado su recorrido internacional en Cannes, donde compitió en Un Certain Regard. Allí Marina de Tavira compartió el premio a la mejor interpretación femenina con Daniela Marín Navarro y Mariangel Villegas.
Para la actriz, que el reconocimiento fuera para tres intérpretes y no para una sola tiene un valor especial.
«La actuación siempre tiene que ver con la relación con la otra o con el otro», explica. «La actuación es justamente lo que resulta de ver a la otra, de hablar con la otra, y lo que ella te dice es eso que está en medio».
Después de Cannes llegó el Festival de San Sebastián y ahora Biarritz, una ciudad que no resulta desconocida para Valentina Maurel. Su anterior película, Tengo sueños eléctricos, también pasó por este festival.
De Tavira llegó al nuevo proyecto después de que Maurel la invitara a participar. La actriz había visto el primer largometraje de la directora y aceptó después de mantener una conversación con ella.
«No dudé en aceptar», recuerda. «Me encanta poder llevar un poco de México a esta película».
Una mexicana en Costa Rica
La nacionalidad del personaje también planteó un reto interpretativo. Isabel es mexicana, pero lleva muchos años viviendo en Costa Rica. De Tavira decidió conservar su acento mexicano y trabajar sobre él desde la perspectiva de alguien que lleva mucho tiempo viviendo fuera de su país. «Estuve trabajándolo, pero no desde alguien que nació en Costa Rica, sino como desde alguien que lleva muchos años viviendo allá».
La actriz ya había interpretado una situación parecida en El aroma del pasto recién cortado, de Celina Murga, donde también interpretaba a una mexicana instalada en Argentina.
En esta ocasión, el trabajo lingüístico incluía además incorporar elementos propios del español costarricense, como el voseo, sin perder la identidad mexicana del personaje.
Teatro, Bergman y nuevos proyectos
Aunque el cine ha dado a De Tavira una importante proyección internacional, el teatro continúa siendo una de las grandes constantes de su carrera. En enero regresará a México para comenzar los ensayos de una versión teatral de Sonata de otoño, de Ingmar Bergman.
Por ahora, sin embargo, su atención está puesta en el recorrido de Siempre soy tu animal materno, una película que ha encontrado en los festivales un espacio para hablar de una cuestión universal desde una mirada latinoamericana: qué ocurre cuando los hijos crecen y los padres tienen que aprender a relacionarse con ellos desde otro lugar.
Para Marina de Tavira, la respuesta no significa abandonar, sino aceptar que el vínculo cambia.«Aunque de alguna manera nunca dejas de ser mamá ni papá», dice, «hay que aprender a soltar».
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.

