La segunda temporada de “Beef” no quiere repetirse. Y quizá esa sea su decisión más inteligente. Después de convertir una pelea de tráfico en una parábola contemporánea sobre la rabia, la serie creada por Lee Sung Jin —“Sonny” para todos en la industria— abandona la furia individualista de su primera entrega para mirar algo todavía más incómodo: el matrimonio, el dinero y el modo en que el capitalismo termina modelando incluso nuestras formas de amar.

La nueva temporada cambia Los Ángeles suburbano por un ecosistema de élites entre Montecito y Corea del Sur. Hay nuevos personajes, nuevos conflictos y una estructura más coral. Pero el corazón de la serie sigue siendo el mismo: personas atrapadas en ciclos emocionales que apenas comprenden.

Durante una conferencia virtual organizada por Netflix, Lee Sung Jin explicó que la inspiración inicial fue “muy simple”: observar dos parejas en etapas distintas de sus relaciones. Sin embargo, al desarrollar la historia, apareció inevitablemente otra variable. “Si quieres explorar honestamente el matrimonio en 2026, inevitablemente tienes que enfrentarte al capitalismo”, afirmó.

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La temporada, según el creador, está construida alrededor de “las cuatro estaciones de la vida”. Cada pareja representa un momento distinto del desgaste sentimental: juventud, estabilidad, resignación y vejez. El plano final —una imagen aérea inspirada en el samsara budista— resume la idea central: todos permanecen atrapados en un ciclo repetitivo de deseo, frustración y búsqueda de sentido.

Oscar Isaac y Carey Mulligan encabezan en elenco renovado para la segunda temporada de "Beef" (2023). Foto: Gentileza

La gran novedad de esta entrega no es solo temática. También lo es generacional. Lee Sung Jin reúne por primera vez en pantalla a dos leyendas absolutas del cine coreano: Youn Yuh-jung y Song Kang-ho. Dos intérpretes monumentales que, paradójicamente, pasaron buena parte del encuentro minimizando su propio talento.

Youn Yuh-jung interpreta a Chairwoman Park, una multimillonaria afilada, manipuladora y profundamente lúcida. Para el público estadounidense supone además un pequeño giro: la actriz, acostumbrada a encarnar figuras cálidas o excéntricas, asume aquí un rol más cercano al antagonismo. Ella misma bromeó con ello durante la conversación: “En realidad soy una mujer elegante. No hablo así en mi vida real”.

Parte de su ansiedad provenía del idioma. Aunque ha trabajado internacionalmente durante años, confesó sentirse insegura actuando en inglés. Lee Sung Jin respondió incorporando esa tensión al personaje: una mujer tan poderosa que puede decidir cuándo hablar inglés y cuándo no hacerlo. La lengua deja de ser una limitación para convertirse en una demostración de poder.

Más reveladora aún fue la historia detrás del fichaje de Song Kang-ho. El actor de Parasite rechazó inicialmente el proyecto. Según contó, le aterraba interpretar un personaje tan distinto a los que había hecho antes. Fue Youn Yuh-jung quien terminó convenciéndolo personalmente por teléfono. “Le dije: eres el mejor actor de Corea, puedes hacer cualquier papel”, recordó ella entre risas.

El resultado es una relación tan extraña como fascinante. Ella interpreta a una mujer inmensamente rica que ya no busca amor romántico ni utilidad práctica en el matrimonio. Busca entretenimiento. “El primer marido es por amor, el segundo por conveniencia y el tercero por diversión”, explicó la actriz.

Song Kang-ho, por su parte, definió a su personaje como alguien dominado por la carencia emocional. Un hombre movido por el dinero, sí, pero también por una necesidad infantil de afecto. “Creo que le falta amor, incluso amor maternal”, señaló.

La temporada también expande el universo identitario de la serie. Lee Sung Jin contó que decidió trasladar parte de la acción a Corea después de volver al país para dirigir un videoclip de RM, miembro de BTS. Allí volvió a conectar con una sociedad atravesada por el poder económico de los chaebol —los grandes conglomerados familiares coreanos— y vio en ello una dimensión poco explorada de la experiencia asiático-estadounidense.

Oscar Isaac y Carey Mulligan encabezan en elenco renovado para la segunda temporada de "Beef" (2023). Foto: Gentileza

Por eso “Beef” ya no habla únicamente de rabia. Habla del agotamiento moral de sobrevivir dentro de sistemas que transforman las relaciones humanas en transacciones permanentes. Incluso los personajes más jóvenes, explicó Lee Sung Jin, terminan descubriendo cómo el tiempo erosiona ideales que parecían sólidos a los veinte años.

Quizá ahí reside la evolución más interesante de la serie: entender que la violencia emocional no siempre explota en gritos o persecuciones. A veces aparece en cenas silenciosas, matrimonios funcionales o conversaciones donde nadie dice exactamente lo que siente.

La primera temporada de “Beef” era una historia sobre personas incapaces de controlar su ira. La segunda parece mucho más sombría: una historia sobre personas que ya ni siquiera saben si todavía son libres.

* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.

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