En momentos críticos que vive el país corresponde la altísima eficiencia por parte de las instituciones pertinentes en la devolución de su dinero a los clientes del banco que cayó en desgracia. Ese oxígeno es fundamental para la tranquilidad de la ciudadanía en general ya que el golpe al bolsillo de los usuarios directos de esa entidad afecta a todos.
El Banco Central del Paraguay (BCP) comenzó con los primeros pagos de la garantía del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) a los ahorristas de ueno bank. Esto después de la aprobación en el Congreso Nacional de una cobertura de hasta 75 salarios mínimos por cada afectado, equivalentes a G. 228 millones, siendo de carácter urgente el pago de un anticipo equivalente a 40 salarios mínimos, es decir, G. 121.760.000.
La iniciativa emprendida de manera rápida por los conductos legales como el Congreso Nacional constituye una herramienta importantísima que debe ser aplicada con la mayor eficiencia y celeridad y así subsanar de alguna manera el daño ocasionado a más de 3 millones de afectados.
La gravedad del asunto y la cantidad de ahorristas afectados ameritan que el BCP actúe con la mayor rapidez en la ejecución de los procedimientos. Si bien sabemos que existen trámites burocráticos propios de las instituciones del Estado, por los mecanismos de control mismos que deben sortear, la situación urge soluciones inmediatas.
En la medida en que el BCP principalmente pueda ir resolviendo los inconvenientes se irá recuperando la tranquilidad. La acuciante realidad económica de miles de personas, pequeños comerciantes, emprendedores, trabajadores independientes como asalariados dependientes tanto del sector público como privado, ahorristas jubilados, etc., exige la prioridad de atender el despojo que sufrieron.
La decisión del Congreso de apurar el retorno de sus recursos a los ahorristas más pequeños fue más que acertada ya que concentra a la población trabajadora, principalmente ya que incluye a un sector muy sensible.
Sin embargo, la devolución inmediata del dinero a los ahorristas es apenas uno de los aspectos que requiere un cuidadoso tratamiento. La tranquilidad y la paz de la República exigen en estos momentos de responsabilidad de todos los sectores en el proceso de reconstrucción de la confianza institucional nacional que garantice el derecho de la gente.
En este proceso clave de reparación de daños ocasionados el rol de la Justicia debe ser preponderante. La impunidad puede ser una gran obstrucción y además retroceder los resultados de las iniciativas que buscan asegurar la estabilidad del país.
El Ministerio Público, si bien procedió a la prisión de los responsables más visibles de la masacre financiera, tiene todavía un largo camino para llegar a todos los responsables. Es imperdonable que a través de una entidad financiera que debiera redituar la confianza de sus clientes, los terminó estafando.
Nuestra Fiscalía ha demostrado eficiencia en grandes persecuciones delictivas, uno de los más emblemáticos de los últimos años es el caso A Ultranza Py, un enorme operativo que terminó desmantelando una megaestructura narco en nuestro país durante el anterior gobierno. Este precedente es una demostración que, pese a los recursos no suficientes, la idoneidad, la buena preparación de los fiscales son una garantía para hacer valer la Justicia.
La imagen país también vulnerada ante la comunidad internacional también es un efecto muy negativo que requerirá del compromiso de muchos sectores. El Paraguay sigue siendo un país rico en todos los aspectos, eso no puede verse opacado por estas dificultades ocasionales.
En el contexto mencionado resulta trascendental de manera inédita por unanimidad la decisión del Congreso Nacional de castigar con la sanción de la destitución del cargo a Santiago Peña, quien hasta ayer fuera el presidente de la República del Paraguay. La clase política debe reflexionar profundamente sobre el rol que se les encomienda y respetar al soberano pueblo que los eligió para trabajar por el bien común y no el particular.
El Paraguay es fuerte y tiene un enorme potencial de desarrollo, dependerá siempre del consenso y el compromiso de su gente seguir generando oportunidades. Este es un momento crucial y todos los esfuerzos deben enfocarse en enmendar los errores, resarcir el daño recientemente generado y seguir trabajando hacia un norte de prosperidad para todos.

