Estamos presenciando un registro histórico de personas del exterior que vienen al Paraguay solicitando su residencia. Desde el inicio de este año se registra un aumento importante con más de cincuenta mil (50.000) documentos presentados, de los cuales el setenta por ciento (70 %) corresponden a brasileños seguido por otros de la región e incluso de Europa.
Los motivos de esta situación son varios y tomando en cuenta la relevancia del tema consideramos merecen debido detenimiento. Estamos ante una prueba, de otras que existen, sobre la mentira y la mala fe de aquellos que despotrican contra su propio país. Los que así proceden muestran un sesgo antipatriótico dado que dejan de lado a propósito testimonios probatorios que tiran por el suelo sus engaños desmantelando sus mentiras, cuando que lo correcto sería que realicen críticas reflexivas y propuestas coherentes.
Veamos lo siguiente. La gente se decide a salir de su país para ir a otro lo hacen por cuestiones que hacen a los incentivos económicos y políticos en donde estos dos elementos guardan relación, primero, con el crecimiento y, segundo, con la estabilidad política. Crecimiento y estabilidad política, por ende, son las claves que hacen que personas físicas y jurídicas primeramente analicen lo que en el presente ocurre en su propio país para luego comparar con otro y así decidirse a residir en otro lugar con todos los efectos que aquella decisión tiene. A su vez, resulta interesante manifestar al respecto que salir de un país para ir a otro tiene a nivel global dos aristas bien definidas sobre todo si se toma en cuenta en los tiempos que estamos viviendo en el mundo. La migración se hace de modo legal y responsable para vivir en otro respetando las leyes del país receptor o se hace para ingresar ilegalmente para no respetar las normativas del país que los acoge que, es lo mismo que decir, la inmigración ilegal y peligrosa como de hecho está sucediendo en otras partes del mundo y que no es precisamente el caso de Paraguay.
A nuestro país viene gente que desea trabajar, ahorrar e invertir. Habrá una minoría que desee dedicarse a fechorías, pero lo que hoy se está dando es un récord histórico de gente y empresas que desean prosperar porque saben que aquí en nuestro territorio encuentran lo que no tienen en su país de origen. La cuestión no es tan complicada si se toma en cuenta nuevamente lo que implica el factor incentivo a corto, mediano y largo plazo.
Si en cualquiera de los plazos citados las personas físicas y jurídicas se percatan fuera de toda duda que en su país pagan cada vez más por impuestos y otros costos lo que les inhibe a un futuro mejor, la decisión de ir a otro lugar les ofrece nuevas oportunidades.
Y es aquí donde como país entramos. La gente se informa para tomar decisiones. Esa información tiene que ser veraz y acompañada de la opinión y de datos específicos no solamente proveídos por el Gobierno del país al que desean migrar, sino que también de organizaciones e instituciones internacionales que les nutren de valiosos datos.
De manera que si hablamos de un registro histórico de extranjeros que vienen a nuestro país es porque están encontrando suficientes motivos suficientes para hacerlo. La gente no es tonta como algunos suponen. Solo esta inferencia es suficiente para echar por tierra los disparates de algunos medios y grupos de la oposición cuando propagan el escándalo y lo peor para nuestro país. Nadie vendría si se cree en antojadizas mentiras como la “heladera vacía” o algo similar, dicho sin argumento alguno para tan solo expresar una fallida emoción.
La mentira tiene patas cortas, tan cortas que denota mala fe, lo es que todavía más grave, y hasta decimos sin temor a equívocos que demuestra una conducta en contra del país, porque una cosa es criticar lo que se puede hacer y es incluso un derecho consagrado en la Constitución nacional; no obstante, otra cosa muy diferente es mentir con alevosía y absoluta premeditación.
La estabilidad macroeconómica, el sistema impositivo, el costo laboral y de vida comparando con otros países, hacen del Paraguay un lugar atractivo y hasta tranquilo tomando en cuenta lo expresado más arriba. El crecimiento económico, uno de los más altos y sostenibles en la región y a escala mundial, acompañado de una estabilidad política debido a que las leyes y organizaciones respectivas no están enfrascadas en la violencia como sucede en otros lugares, son cuestiones irrefutables que tienen como efecto mejores oportunidades para las personas, familias y empresas.
Los propios migrantes, igualmente, afirman y destacan la paz social, las posibilidades ciertas de emprender junto con la amabilidad de nuestra gente. Estamos ante una prueba contundente que echa por tierra los engaños y mentiras de los que hablan contra el país.

