El riesgo país es una información de carácter técnico que sirve para que los mercados conozcan con los detalles que el tema requiere acerca de si la inversión a posicionarse podrá contar con la debida seguridad y rentabilidad. De hecho, no existe inversión alguna en el mundo que desconsidere aquellos citados dos elementos.
Cuando nos referimos a la seguridad y en específico a la jurídica, expresamos un principio fundamental del derecho por el cual el Estado como organización jurídica y política provee certeza en el corto, mediano y largo plazo. De este modo, los factores de producción como el capital y el trabajo saben de antemano que podrán o no expandirse en un lugar determinado. Es la protección confiable de los derechos de las personas, los bienes, servicios y la actividad afín a los objetivos personales y de las sociedades jurídicas.
En cuanto a la rentabilidad que vendría a ser la otra cara de la moneda en cuanto se refiere a las inversiones en general, la misma se relaciona a la capacidad que tiene una determinada inversión, un activo o una unidad productiva para generar las respectivas ganancias y beneficios con el dinero junto a los recursos invertidos en el tiempo.
De ahí que cualquier inversión para posicionarse sobre todo a largo plazo en un país determinado no puede sustraerse de la rentabilidad. Es por este motivo que las ganancias a lograrse dependerán del factor costo vinculado a los impuestos, regulaciones y el tránsito correspondiente.
La seguridad y la rentabilidad, en suma, son como las dos caras de una misma moneda, motivo por el cual se podrá ofrecer seguridad; pero si no se corresponde en beneficios, la inversión no vendrá o vendrá menos y, por el otro lado, un país podrá proporcionar rentabilidad por encima del costo pero será exigua y sobre todo efímera la inversión en el tiempo, razón por la cual el capital migrará hacia otros lugares.
Es por ello que cuando se habla de inversiones de capitales provenientes del sector privada –que como se sabe es el modo de aumentar el crecimiento medido por el producto interno bruto (PIB) y el desarrollo de las naciones– se deberá contar con aquellos dos elementos (seguridad y rentabilidad) que conjugados entre sí son analizados con el debido y estricto carácter técnico por agencias como la J. P Morgan, el banco más grande de Estados Unidos y una de las instituciones más importantes y poderosas del mundo.
La JP Morgan mide la diferencia de tasa de interés que debe pagar un país emergente por su deuda soberana en comparación con los bonos del Tesoro de los Estados Unidos, conocidos por encontrarse libres de riesgo. Esto supone una señal alentadora que incentivará la mirada de los mercados dispersos en todo el planeta.
La estabilidad tiene importante función en este aspecto encontrándose en permanente monitoreo.
Al respecto, la JP Morgan ubica a Paraguay como uno de los países con más bajo nivel de riesgo en la región.
Esto significa que se vienen haciendo los deberes llegando a conseguir un puntaje que lo ubica entre las economías con menor riesgo país de la región. Específicamente los informes dicen que Paraguay ocupa el cuarto lugar en el continente sudamericano, detrás de Uruguay, Chile y Perú, un éxito rotundo en términos de emitir señales positivas y confiables al capital en general.
Lo señalado, consideramos desde esta línea editorial, debe ser apreciado por los compatriotas, aunque ciertamente para ello primero se deberá conocer lo que el llamado riesgo país significa, cuestión que precisamente estamos aquí llevando a cabo en una tarea que incumbe a la prensa responsable que no solo mira lo negativo sino también lo bueno para corregir lo que sea necesario. A esto denominamos contar con una mirada propositiva, es el vaso medio lleno y no medio vacío como permanentemente se pretende mal acostumbrar a la ciudadanía a través de otros medios periodísticos.
El riesgo país es una referencia en categoría relevante para los inversores tomando en cuenta la prima correspondiente que se paga por los bonos del Tesoro de Estados Unidos, una información valiosa en la toma de decisiones. Cuanto menor sea el riego país, finalmente, la propia inversión privada consigue de ese modo mejores condiciones de financiamiento para la creación de puestos laborales y mejores salarios para todos.

