El juicio oral al exintendente de Ciudad del Este Miguel Prieto, iniciado el 31 de agosto pasado, está revelando una por una las evidencias de la gran estafa con las compras de alimentos por la emergencia sanitaria de la pandemia del covid-19 en el caso Tía Chela y que lo tiene como principal protagonista. Las pruebas que hasta ahora está mostrando el Ministerio Público confirman el esquema de desvío de fondos con compras simuladas de víveres y que son denunciadas desde hace 6 años.
Pese al esfuerzo de Prieto de desviar el foco de su problema como responsable del daño patrimonial de G. 2.130 millones con el caso Tía Chela a la Municipalidad que administró, sus relatos de persecución política, la candidatura prematura sin mayor fortaleza más que la intensa cobertura mediática, las acusaciones de presión a la Justicia por parte de sus adversarios políticos van cayendo en saco roto. Los elementos colectados y que van siendo presentados en el contexto del juicio oral y público son de fierro frente a los divagues del exjefe comunal, que solo tiene a su favor a los grandes medios de comunicación, que se desentienden de las denuncias que pesan sobre él. La comunidad esteña sabe de esta historia desde hace 6 años, desde el momento que Prieto acudió a la pequeña despensita de su amigo Fermín Ávalos para liberar G. 2.949 millones por 25.000 kits de víveres en nombre de los más pobres. Una aparatosa campaña mostrando unas bolsas de alimentos en el tinglado municipal, por cierto promocionadas antes de la firma del contrato de compraventa, daba inicio a lo que resultó ser un fraude por los insumos no distribuidos.
Desde el vamos, la compra para asistir a los más vulnerables estuvo fraguada. La invitación a padre hijo como potenciales oferentes para la millonaria adjudicación es una tomadura de pelo a las instituciones de control que deben velar por el cumplimiento de las normas de contrataciones públicas para garantizar la libre competencia y la contratación a precio justo como de mejor calidad. Estos principios fueron vilmente vulnerados por la administración Prieto ejecutando un proceso licitatorio maniobrado, sin las documentaciones previas requeridas e involucrando a amigos que fungieron de proveedores interesados y no tenían el stock que dispuso en el llamado. Sin embargo, el bastardeo del proceso licitatorio fue apenas el comienzo de la estafa en el caso Tía Chela. Las dos actas de recepción de los víveres con fecha 27/03/2020 y 13/04/2020 fueron parte de la gran mentira.
Las facturas presentadas por Tía Chela SRL y los subproveedores para justificar la existencia del stock presentan notorias inconsistencias que “reflejan operaciones ficticias o inexistentes, e incluso se contraponen con las documentaciones institucionales, por las cuales se deja constancia de la recepción total de mercaderías los días 27/03/2020 (15.000 kits) y 13/04/2020 (10.000 kits). Esto se debe a que parte de las mercaderías proveídas supuestamente a la comuna fueron adquiridas con posterioridad a las fechas de recepción señaladas. Ello nos revela una ausencia de stock de mercaderías y la inexistencia de las mismas. No obstante, a pesar de ello fueron tenidas como recepcionadas por parte de la institución”, refiere la acusación fiscal.
La hipótesis del Ministerio Público se sustenta en los informes tributarios que analizó inventarios de los subproveedores involucrados, facturas confirmando que son documentaciones de compras de stock con fechas muy posteriores a los consignados en las actas de recepción de la Municipalidad. Además de esto, la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios identificó la existencia de contribuyentes ficticios, facturas falsas en el esquema utilizado para respaldar la compraventa de mercaderías. Es decir, Prieto y sus cómplices no solo maniobraron el proceso licitatorio con amigos que fungieron de proveedores, sino simularon compra de un volumen importante de mercaderías que no existían en el stock del proveedor ni los subproveedores utilizados para respaldar la adquisición.
Estas evidencias documentadas de las que se surte la Fiscalía son irrefutables y condenan al exintendente, que a toda costa quiso mantener la causa en el radio de su municipio para evitar que la verdad se expanda a nivel país y seguir jugando con el líder emergente que aspira a la Presidencia de la República como lo hizo en su momento en Ciudad del Este. El mesías del cambio como se promocionó Prieto para ganar la preferencia como intendente resultó ser peor que los adversarios a quienes fustigó para ganar el cargo.
La Justicia está cumpliendo su deber de mostrar todo lo sucedido en el caso Tía Chela, las evidencias documentadas dejan al descubierto la gran corrupción de Prieto y el peso de la ley debe caer sobre sus espaldas.

