Los buenos números de la realidad económica del país constituyen una satisfacción para las autoridades nacionales y representan un justo premio a los que generan la riqueza mediante la producción y el trabajo. El crecimiento económico en lo que va del año está registrado por el Banco Central del Paraguay (BCP) como resultado del incremento de los principales sectores que componen la economía del país. Las estadísticas proporcionadas por la banca matriz son elocuentes y marcan un alza que causa el agrado de todos.
De enero a agosto último, la economía tuvo un crecimiento del 5,7 %, según el BCP. Esto se logró mediante la expansión del sector primario, que tuvo un alza de 8,5 %, al que se le agrega el crecimiento de 5,9 % del área secundaria y el aumento del área de servicios, el sector terciario, que creció 4,9 %.
Los rendimientos excepcionales obtenidos en la zafra de la soja fueron fundamentales para el alto crecimiento obtenido en el sector primario, ya que la producción del maíz y el trigo no aumentó.
En el área del sector secundario, la actividad industrial fue fundamental, pues las manufacturas aumentaron en 4,2 %. La producción de energía eléctrica y agua fue elevada, gracias a la mayor generación de las hidroeléctricas, en tanto que la construcción se está recuperando mediante el buen ritmo de las obras públicas y el empuje del capital privado.
Los servicios, que componen el sector terciario de la economía, registraron un alza de 4,9 %, gracias al buen crecimiento del comercio en general, incluyendo la intermediación financiera y otros.
Lo que se tiene que lograr ahora es que ese buen crecimiento de la economía se traduzca en un mayor bienestar de la gente. Si crece la producción de bienes y servicios mejorando la riqueza, también las familias que constituyen la población paraguaya se deben beneficiar como corresponde.
Esa es una de las preocupaciones que tiene el Gobierno nacional, cuyos principales exponentes se reunieron recientemente con el presidente Santiago Peña para analizar cómo hacer para que el crecimiento económico y la estabilidad macroeconómica influyan con más fuerza en la vida de la población y lograr que las familias mejoren sus ingresos económicos.
Es muy positivo que las estadísticas hablen favorablemente sobre los números que van creciendo mediante el alza de la producción. Será muy beneficioso si ese crecimiento logra que los trabajadores y sus familias reciban más recursos financieros para afrontar sus requerimientos cotidianos y puedan crecer en calidad de vida.
Entre las propuestas que deben llevarse a cabo se habló de coordinar mejor las políticas públicas y acciones que se llevan a cabo para disminuir la pobreza. Para ello se están estudiando nuevas medidas de intervención destinadas a que mejore el ingreso pecuniario de más personas y así disminuya el número de pobres.
Uno de los logros importantes en el campo de la situación de las familias paraguayas es que la pobreza infantil se redujo del 35 % al inicio de la actual administración, en 2023, al 28 % en 2026. Esto según los registros del Ministerio de la Niñez y la Adolescencia. Son 7 puntos porcentuales de disminución que representan 160.000 niños y adolescentes de entre 0 y 17 años de edad que en los últimos tres años salieron de la pobreza. Forman parte de una población de 1.800.000 personas.
Funcionarios de dicha dependencia señalaron que el decrecimiento de la pobreza infantil responde a las políticas sociales que impulsa el Gobierno. Una de las principales medidas es el programa Hambre Cero en las Escuelas, que se aplica en las instituciones de enseñanza pública y da alimentación a algo más de 1.050.000 niños durante el ciclo escolar. Este programa se considera como una de las más importantes acciones de la política de inversión social, debido a su alcance en la alimentación y nutrición de los niños, la mayor permanencia escolar y el apoyo a la economía de las familias.
Otro plan alimenticio de importancia es el Programa Ampliado de Nutrición Infantil (PANI), que cubre los requerimientos de 100.000 niños y madres en etapa de gestación.
Uno de los beneficios significativos de estos programas infantiles es que tienen gran peso en el presupuesto económico de las familias, pues les permite ahorrar el dinero que anteriormente usaban para alimentar a los chicos que van a las escuelas.

