No hace falta análisis profundo para reflexionar sobre el estado de las ciudades a lo largo y ancho de la República. Algunas en mayor proporción, otras en menor escala, pero en todas hay necesidades arrastradas relacionadas a la insuficiente gestión de sus autoridades, ya sea por desidia, negligencia, corrupción, etc.

Esta situación indudablemente exige acelerar los trabajos y obviamente las respuestas que correspondan de quienes toman la posta en cada uno de los gobiernos municipales.

El domingo último, los electores dieron su veredicto, como corresponde en un país democrático en el caso nuestro. La ciudadanía en unas elecciones ejemplares, sin mayores sobresaltos, conforme a lo que aqueja decidió quiénes administrarán sus respectivas municipalidades y ese voto de confianza con base en promesas debe ser honrado con celeridad, sin excusas, sin alargar el cumplimiento de las expectativas.

Invitación al canal de WhatsApp de La Nación PY

En algunos distritos los electores se inclinaron por la reelección, pese a la inacción y sonados casos de corrupción que sacuden a las comunas como el caso de Ciudad del Este, Villa Elisa, Fernando de la Mora, etc., y otros fueron por nuevas alternativas.

Promesas iban y venían a medida que transcurría la campaña electoral. Hoy estamos en la antesala del juramento de las autoridades municipales electas, previsto para el 3 de noviembre próximo, a poco menos de un mes.

Los problemas son muchos y las promesas proselitistas fueron grandes que, en ciertos casos, asumieron compromisos de soluciones postergadas por años como la superpoblación en las municipalidades, como el caso de Asunción. Después de esas maratónicas y rimbombantes campañas queda cumplir con las propuestas. De lo contrario, de vuelta se repetirá el desencanto de siempre.

Existen carencias de infraestructura, deficientes servicios y dificultades de tinte político como el tema funcionariado, que ameritan un tratamiento serio y urgente.

En el caso de la intendenta electa en Asunción, el arribo al cargo fue impulsado principalmente por la promesa de sanear los recursos humanos en la municipalidad, se comprometió a una lucha frontal contra el planillerismo y la superpoblación, pese a que uno de sus aliados más fuertes es sindicado por el manejo de una estructura clientelar compuesta por miles de asalariados en la institución. Es un desafío interesante que se verá cómo avanza sin caer en persecuciones a aquellos que no sintonicen con la nucleación de las nuevas autoridades.

La recolección de basura, las calles y avenidas en mal estado, el tráfico insoportable que ya no es un problema solamente de Asunción, el despilfarro como las licitaciones amañadas son una constante en muchos municipios, principalmente en aquellos que parecieran ser propiedad de administradores que se encuentran empotrados por décadas en estas instituciones. Estas lamentables situaciones deben subsanarse indefectiblemente en este periodo de gobierno municipal, ya que no se puede tolerar que intendentes funjan de reyes atornillados en clanes en las comunas en las que deben representar y atender a sus comunidades.

La tiranía que sacrifica la funcionalidad de varias municipalidades debe acabar. Son instituciones demasiado sensibles a los problemas que aquejan a la gente, no se puede seguir improvisando la gestión en estos entes clave del desarrollo comunitario.

Las rencillas deben quedar atrás, perecieron el mismo día de las votaciones al momento que se cerraron los portones. Hoy toca trabajar y ocuparse de la agenda que reditúe a favor de los intereses de la colectividad.

La ciudadanía debe estar igual de atenta, el control es un recurso fundamental con el que hoy cuenta la población y debe ser utilizado para salvaguardar los bienes administrados por estos jefes comunales como de cualquier otra autoridad del Estado.

Es el momento de retribuir la confianza de los votantes como de toda la población. Los intendentes privilegiados con la preferencia de la mayoría deben cumplir sus promesas con absoluta transparencia desde el día uno para honrar el impuesto de los contribuyentes y construir ciudades más beneficiosas para la calidad de vida de sus habitantes.

Déjanos tus comentarios en Voiz