Nuestro país, tradicionalmente productor y exportador de artículos agropecuarios, está dando pasos importantes para llegar a la siguiente posición, crecer en la industrialización y convertirse en privilegiado exportador de productos manufacturados. Para ello es fundamental el interés de la gente de negocios de otras naciones que venga a nuestras tierras con nuevos proyectos de inversión para sumarse a la economía paraguaya. Por eso lo que se está dando últimamente en la vida del país es de gran relevancia, pues tanto los organismos internacionales como los especialistas en la actividad económica están señalando hechos y perspectivas que van mostrando el crecimiento de una nueva realidad productiva.
Un informe del Banco Mundial sobre nuestro país señala el fuerte progreso económico alcanzado en los últimos veinte años mediante las reformas institucionales que priorizaron la estabilidad macroeconómica y un régimen de comercio e inversión abierto.
Por su lado, un experto economista y empresario español que conoce muy de cerca el movimiento económico resaltó las cualidades que tiene el país para atraer capital, empresas y talento extranjero.
El estudio del organismo internacional ha consignado que nuestro país debe dar tres pasos importantes para potenciar su crecimiento: Tiene que aumentar su resiliencia, impulsar la productividad y garantizar la sostenibilidad. Y para ello las instituciones públicas tienen que impulsar estas transformaciones de la economía, que incluye el mejoramiento de la calidad de los servicios públicos, el fortalecimiento del Estado de derecho y el mejoramiento de la gobernanza, que es el proceso de colaboración y toma de decisiones en el que participan el Estado, el sector privado y la sociedad civil para gestionar los asuntos públicos u organizacionales. Se entiende por resiliencia la capacidad de adaptarse a situaciones adversas y superar los momentos difíciles de manera positiva.
Ante la pregunta de qué puede hacer el Paraguay para alcanzar su máximo potencial, la respuesta es que el país no tiene que elegir entre rentabilidad y sostenibilidad, porque ambas cosas son posibles y complementarias. Una producción más sostenible generará una economía más fuerte y próspera.
Una de las tareas fundamentales es que el Paraguay tiene que diversificar sus exportaciones, para no depender solo de los recursos naturales y seguir siendo vulnerable a los riesgos climáticos y del campo internacional.
Otro de los requerimientos de importancia es que se tiene que aumentar la productividad, sobre todo en el área de la manufactura y los servicios. Esto ayudará a crear más empleos de calidad y fomentar la diversificación.
Un aspecto clave es poder lograr el crecimiento a largo plazo y la resiliencia climática, para lo que se debe actuar fomentando una gestión sostenible de los recursos naturales. Y para ello el Banco Mundial dice que se debe mejorar el acceso a la financiación y a la capacitación para impulsar el uso de las tecnologías y prácticas sostenibles en el sector agropecuario, en especial entre los pequeños productores. Agrega que al mismo tiempo hay que propiciar el manejo estratégico del sector eléctrico, que permitirá al país aprovechar mejor su abundante energía eléctrica con el fin de diversificar su actividad económica.
Un hecho de gran importancia es que se está observando un interés cada vez mayor de inversionistas de nivel internacional para desarrollar sus proyectos en el Paraguay. Esto se debe especialmente a la estabilidad económica que se tiene, las reglas claras que se han dispuesto y las posibilidades de expansión que ofrece el mercado económico. Un empresario extranjero señaló que nuestro país no solo representa una alternativa para colocar capital, sino además para instalar empresas, trasladar conocimiento y desarrollar nuevos proyectos de cara a lo que vendrá en el futuro.
Como señal del buen crecimiento del área industrial que va incrementando sus ventas al exterior, de enero a julio de este año se ha tenido un aumento interanual del 35 %, y su participación en las exportaciones llegó al 52 % del total facturado en los primeros siete meses de 2026. Para un país que se ha caracterizado por exportar preferentemente productos agropecuarios sin valor agregado, el que más de la mitad de lo que se exportó en lo que va del año provenga del sector industrial es otro logro importante que se está alcanzando. Un éxito económico que se debe valorar suficientemente por su gran importancia para el país y su gente.

