En su mensaje a los países del orbe desde el estrado de la asamblea de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en Nueva York, el presidente Santiago Peña propuso crear soluciones valederas a los problemas de las naciones del planeta. Pidió el cese de los enfrentamientos bélicos en Medio Oriente y que se construya un mundo mejor mediante la cooperación y la democracia, para que el desarrollo alcance a los más necesitados. Resaltó que, en esta tarea, por su historia y por su capacidad, el Paraguay tiene mucho que aportar.
“Creemos que es posible construir un mundo en el que la cooperación produzca resultados, en el que la democracia no sea una promesa vacía, en el que la tecnología esté al servicio de la humanidad, en el que el desarrollo alcance a quienes más lo necesitan, y creemos que el Paraguay tiene mucho para aportar a ese futuro”, remarcó el mandatario paraguayo en medio de los representantes de más de 190 países.
El presidente Peña, que antes de llegar a Estados Unidos pasó por Venezuela, señaló que es necesario ayudarle a ese país en su transición a la democracia.
“Paraguay puede ser útil para ese segundo paso, el paso de Venezuela hacia una transición democrática y pluralista. Por eso Paraguay ha abierto un canal de diálogo con las autoridades venezolanas y ya está trabajando con acciones por una Venezuela donde el poder radique en su único soberano, el pueblo venezolano”, enfatizó.
Teniendo en cuenta los cuestionamientos de ineficiencia que se le hacen al organismo internacional, el presidente afirmó que las Naciones Unidas siguen siendo un organismo indispensable, porque es el único sistema que permite coexistir a todos los países del mundo, “pero deben ser más eficaces en prevenir conflictos, proteger a las personas y hacer respetar las normas que los Estados hemos acordado”.
Destacando la importancia de la ONU y sus resoluciones, también expresó que hay necesidad de mejorar, pues enfatizó que la gente ya no quiere palabras, sino soluciones a los problemas que la aquejan.
Al abordar una de las situaciones que afecta fuertemente a la economía de los países y a la paz internacional, habló de la que se vive últimamente en la zona del Golfo Pérsico, que baña las costas de Irán y algunos países árabes. Apuntó que cuando el estrecho de Ormuz se cierra, el precio de esa situación lo pagan los más desprotegidos y las personas más vulnerables, que ven en peligro su seguridad alimentaria y energética.
“Por eso hoy hago un ferviente llamado al cese inmediato de los ataques, a la plena apertura y libre navegación de Ormuz y de Bab el-Mandeb y al retorno a las negociaciones”, propuso el presidente.
Considerando los problemas que existen entre la República Popular China y la República de China (Taiwán), Peña abordó la situación del estrecho de Taiwán, apuntando que lo que pudiera suceder en esa zona afecta a la economía mundial. Explicó que nuestro país está del lado de Taiwán debido a los valores profundos de la democracia, el imperio de la ley, los derechos humanos y por la necesidad de asegurar la paz. Paraguay tiene relaciones con Taiwán desde 1957, hace 69 años, y ambos países mantienen fuertes lazos de cooperación. Con relación a las potencialidades de la inteligencia artificial, Santiago Peña afirmó que, si en la actualidad nuestro país es capaz de alimentar con su producción agropecuaria a 100 millones de personas, con esa nueva herramienta de la tecnología podría alimentar a mil millones.
La ONU es la entidad política más importante del mundo y reúne a 193 Estados miembro de todo el planeta. Fue creada en junio de 1945 por representantes de 51 países, entre los que estaba Paraguay. Se la inició al terminar la Segunda Guerra Mundial con el propósito de evitar otra guerra y de mantener la paz, defender los derechos humanos y ayudar a que todos los pueblos tuvieran un mejor desarrollo.
Las palabras del presidente Santiago Peña en la asamblea anual de la ONU, que se está llevando a cabo en Nueva York, tienen una altísima trascendencia. Su mensaje está llegando a los países del mundo como la genuina expresión del sentimiento del pueblo paraguayo frente a los más importantes problemas que afligen a la humanidad.

