En el inicio de la primavera, el 21 de setiembre, la estación caracterizada por la floración y el reverdecimiento de plantas y árboles, se recuerda de manera especial a la población joven del país, con el Día de la Juventud. Este componente importante de la población del país adquiere suma relevancia porque contribuye en el presente con su activa participación social y porque propone nuevos proyectos para lo que vendrá en el futuro.
De acuerdo con los datos estadísticos del Instituto Nacional de Estadística (INE), una cuarta parte de todos los que habitan el Paraguay son personas que tienen entre 15 y 29 años de edad.
Este grupo de personas representa el 24,7 % de la población total del país y está contribuyendo fuertemente a la sociedad paraguaya con su presencia actual y con lo que están comenzando a aportar de cara al porvenir.
Pocos países del mundo tienen una persona joven por cada cuatro habitantes, como es el caso de Paraguay.
Lo que hace esperar que la contribución juvenil sea de extraordinaria importancia en todos los ámbitos de la vida del país. Los hechos de nuestra realidad indican que el aporte de los jóvenes no es para el futuro, para lo que se espera en el porvenir.
Su contribución ya es muy alta en la actualidad, ya que el 60 % de los jóvenes de entre 15 y 29 años realizan actividades económicas y están formando parte de la población ocupada. Este porcentaje de jóvenes que está activando en la economía demuestra que la mayoría de las chicas y muchachos de nuestra sociedad está contribuyendo fuertemente en la vida económica y en el crecimiento de nuestra nación.
Las últimas estadísticas del INE muestran que la cantidad de jóvenes es de 1.500.000 individuos, con una mayoría de varones, 50,7 %. Las mujeres llegan al 49,3 % de ese grupo.
La mayor parte de la población juvenil vive en los pueblos y ciudades, el 74 %, en tanto que los que residen en las áreas rurales son apenas el 26 % del total. Lo que se explica teniendo en cuenta que muchos jóvenes que estudian necesitan residir en las zonas urbanas por su cercanía a las instituciones educativas.
Un detalle importante es que más de la mitad de los jóvenes de 15 a 24 años, el 52,6 % concurre a una institución de enseñanza formal. El porcentaje de jóvenes que estudia es más alto en las zonas urbanas, donde el 54,7 % va a clases frente al 46,3 % de las zonas rurales.
El avance contra la pobreza es otro tópico de importancia, ya que el último censo llevado a cabo en el 2025 demostró que la lucha contra ese problema está teniendo buenos resultados, ya que solo el 14,4 % de los jóvenes se hallaba en situación de pobreza. Había más pobres en las zonas campesinas, con un 21,2 % comparado con las urbanas donde se encontró solo un 12,0 % en la población pobre.
Teniendo en cuenta el área de la salud, la encuesta realizada el año pasado muestra que 1 de cada 4 jóvenes tiene algún tipo de seguro médico vigente, ya sea en el IPS o en sanatorios privados. El estudio señala que solo el 24,9 % de los jóvenes de entre 15 y 29 años está asegurado, lo que demuestra que la mayor parte de ese grupo poblacional no tiene la cobertura que se requiere.
Los datos estadísticos muestran el verdadero rostro de la situación de los jóvenes. Lo más resaltante son los avances de extraordinaria importancia, como la alta participación juvenil en la actividad económica.
Que 6 de cada 10 jóvenes estén operando en la actividad económica es una cifra para ponerse contento, por lo que hay que seguir incluyendo a los jóvenes en el trabajo y la producción.
Un reto relevante es que la mayor parte de los jóvenes no tiene seguro médico. Ante esta realidad se debe actuar con nuevas propuestas y más facilidades para los servicios de salud. La formalización laboral que está teniendo un buen avance ayudará a aumentar los asegurados al IPS, lo que debe continuar con la contribución del sector privado y las directivas del Ministerio de Trabajo y otros organismos estatales. La ciudadanía aguarda nuevas soluciones.

