La estabilidad monetaria es atribución exclusiva de la banca central esta­blecida desde la misma Constitución Nacional. El llamado banco de ban­cos viene cumpliendo tan importante objetivo mediante la inflación de un dígito alcanzada mediante la plena institucionalidad en tan importante organismo técnico.

Para algunos es probable que lo expresado en el primer párrafo de este editorial no les sea de tanta importancia. Estamos acostumbrados a que el Banco Central en la práctica actúe como institución independiente de carácter formal especializado.

La inflación de un dígito en nuestro país prueba lo expresado. Es cierto, la política moneta­ria puede pasar desapercibida, no obstante, la estabilidad de la moneda es transversal en una sociedad dado que guarda directa relación con el poder adquisitivo. Al respecto, en Paraguay se ha logrado esta trascendente paso y más aún debido a la interconexión que de la economía global proviene con las volatilidades propias de los mercados internacionales.

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Paraguay logró la anhelada estabilidad mone­taria con una inflación de un dígito, motivo por el cual resulta fundamental preservarla y apreciarla y para ello es preciso hurgar en dos temas que explican este logro.

La primera de ellas se encuentra en el hecho cierto y comprobable que nuestra economía no ha tenido que pasar por etapas de insos­tenibilidad monetaria expresada en lo que se llama hiperinflación como ocurrió en otras partes y muy cerca, en Argentina y Brasil. La descomposición monetaria afecta a los sala­rios, ingresos e inversiones en general. Esto es, cuando surgen procesos de inestabilidad monetaria debido a que el mismo sistema ins­taló el fenómeno de la inflación, sucede que lo que ayer un bien o servicio tenía un pre­cio de X, por ejemplo, al día siguiente puede trepar a X + 20 y pasado mañana X+ 70 y más, en secuencia de vertiginoso ascenso a escala geométrica que no tiene techo.

Como acertadamente se manifestaba sobre este tema el Nobel de Economía, Milton Fried­man, la primera víctima de la inflación como un fenómeno monetario es el ciudadano de a pie, el que vive de sus ingresos diarios. No en vano se ha catalogado de modo correcto que la inflación funciona como un impuesto no legis­lado que termina sacándole gran parte de los ahorros e ingresos a las personas, familias y empresas, destruyendo puestos de trabajo con desinversión y desempleo.

Y la segunda explicación acerca de cómo y por qué en nuestro país hemos logrado tan impor­tante avance en materia de solidez monetaria se encuentra en la institucionalidad alcan­zada en el Banco Central que ya se inicia en las correctas y modernas normativas estableci­das en nuestra misma Constitucional Nacio­nal y en su cumplimiento.

La Sección III De la Banca Central del Estado en el artículo 285 dice: “Se establece una Banca Central del Estado, en carácter de orga­nismo técnico. Ella tiene la exclusividad de la emisión monetaria, y conforme con los obje­tivos de la política económica del Gobierno nacional, participa con los demás organismos técnicos del Estado, en la formulación de las políticas monetaria, crediticia y cambiaria, siendo responsable de su ejecución y desarro­llo, y preservando la estabilidad monetaria.”

Es de citarse, dado su alto interés, el artí­culo 286, De las prohibiciones: Se prohíbe a la Banca Central del Estado: 1) acordar crédi­tos, directa o indirectamente, para financiar el gasto público al margen del presupuesto, excepto: i) los adelantos de corto plazo de los recursos tributarios presupuestados para el año respectivo, y ii) en caso de emergencia nacional, con resolución fundada del Poder Ejecutivo y acuerdo de la Cámara de Senado­res. 2) adoptar acuerdo alguno que establezca, directa o indirectamente, normas o requisi­tos diferentes o discriminatorios, y relativos a personas, instituciones o entidades que efec­túan operaciones de la misma naturaleza, y 3) operar con personas o entidades no integradas al sistema monetario o financiero nacional e internacional.

Por supuesto, agreguemos que el Banco Central se encuentra supeditado al ordenamiento repu­blicano de gobierno que nuestra Constitución dispone por el cual la banca central debe rendir cuentas al Poder Ejecutivo y al Congreso de la ejecución de la política a su cargo.

El Banco Central, por ende, tiene objeti­vos precisos e irrenunciables consistente en preservar y velar por la estabilidad del valor de la moneda y promover la eficacia y esta­bilidad del sistema financiero, cuestión ésta última que no podríamos dejar de mencionar debido a que por ese sistema pasa lo que sería el torrente sanguíneo para el cuerpo humano. Así como se viene dando la tarea de la banca central es y deberá seguir con el cumplimiento irrestricto de su institucionalidad de manera a que la inflación de un dígito siga siendo uno de los logros más importantes en beneficio de nuestra nación.

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