Especialistas en materia de electri­cidad que se reunieron reciente­mente en un foro técnico llegaron a la conclusión de que el Paraguay tiene que comenzar a invertir con rapidez en la generación de electricidad, porque en pocos años puede llegar a un punto crucial y ya no tendrá la energía que necesite. Los expertos arribaron a esa conclusión porque está llegando a su fin la época de energía abundante, limpia y barata que se inició con la construcción de las obras hidroeléctri­cas, hace cinco décadas atrás. Por lo que se está en la necesidad de realizar una urgente diversificación en la generación de la elec­tricidad. Eso porque la seguridad energé­tica puede estar en riesgo, lo que obliga a actuar con planes inmediatos.

Algunos técnicos del área aseguraron que el país se encuentra ante una encrucijada histórica que puede poner en dificultades su soberanía, su economía y su capacidad de planificación estratégica. Fueron más allá y apuntaron que “la seguridad energética que caracterizó al Paraguay durante décadas ve de cerca la llegada de un lapso crítico pro­yectado para entre los años 2028 y 2030”.

Según esta opinión, dentro de dos años, o a más tardar cuatro años, nuestro país puede estar en un momento crítico por no tener suficiente energía eléctrica para su desarro­llo. “El país necesita de una urgente diver­sificación que supondrá mayores costos de generación”, según la conclusión de uno de los especialistas.

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A estar por la apreciación de uno de los téc­nicos, más que hablar de planificación, se debe hablar de seguridad energética y reac­cionar ante el déficit contratando capaci­dad adicional para poner en marcha el plan maestro. Es decir, hay que actuar con pron­titud empezando a adquirir energía. Para hacer frente a esta realidad, el plan esgri­mido incluye una mezcla de tecnologías y metodologías innovadoras, que estén enfo­cadas en las necesidades diarias, que tiene dos picos: uno que es el de la noche, que se puede cubrir con potencia firme usando baterías o energía térmica, y el pico de la tarde, que puede ser cubierto con paneles solares.

Los costos de las inversiones que se deben hacer son sumamente elevados, pues de los planes iniciales que eran de 3.000 millo­nes de dólares subieron a montos que van de 11.000 millones y 18.000 millones de dólares. Para dimensionar la importan­cia de estas sumas, las cifras mencionadas equivaldrían al 80 % de la deuda pública y casi el 100 % de los compromisos externos del país.

Con relación a la generación de energía, uno de los técnicos afirmó que producir elec­tricidad nunca fue monopolio de la Ande, aunque la transmisión y la distribución se consideran monopolios naturales. Y como la Ande no tiene recursos financieros para realizar las inversiones que se requieren, el sector privado es el que debería hacer frente a ese requerimiento realizando inversiones para operar y poseer plantas de generación de energía eléctrica.

Teniendo en cuenta la proximidad del lapso crítico de la energía eléctrica que los téc­nicos prevén para dentro de dos o cuatro años, el primer gran desafío que tiene ahora el país es superar ese plazo crítico, para evitar el colapso por déficit de potencia y energía, un riesgo elevado si no se toman las medidas que se requieren en el corto tiempo.

“Hasta ahora no hemos sentido ese drama porque teníamos una fuente inmensa de generación como Itaipú y Yacyretá, y no nos preocupábamos de planificar las fuentes futuras. Pero llegó el momento en que eso hay que tenerlo en consideración urgente”, resaltó otro de los oradores del encuentro energético.

Considerando los elementos que han puesto en el análisis los especialistas en energía, la conclusión es que nuestro país se encuentra ahora en una encrucijada histó­rica, según uno de ellos. Y hay que comen­zar a actuar con rapidez elaborando pro­yectos, buscando inversionistas y empresas interesadas en encarar la generación de energía mediante la creación de nuevas usi­nas generadoras.

La urgencia es tal, que se debe actuar con rapidez, según los especialistas, quienes afirman que el Gobierno tiene que incen­tivar los nuevos proyectos con medidas especiales. Las empresas privadas pue­den encarar la creación de nuevas usinas generadoras con biocombustibles, eólicas, solares o represas hidroeléctricas aprove­chando los numerosos cursos de agua exis­tentes. Lo importante es tener conciencia de la realidad actual y que se actúe con la eficiencia y rapidez que se requiere.

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