Los números y la realidad de nuevas infraestructuras sanitarias son muestras palpables del esfuerzo de este gobierno en mejorar el servicio de la salud en el Paraguay. No se puede desconocer que hemos avanzado en la prioridad de la inversión estatal al rubro, por lo que insistir con una crisis sanitaria por el solo hecho de que a algunos no le cabe bien esta administración, resulta impertinente si realmente queremos el bienestar de todos.
Este gobierno desde sus inicios se ha enfocado en inversiones que no escatiman recursos para sectores clave en la mejora de la calidad de vida de la población. Existen ejemplos irrefutables de iniciativas que han descentralizado el servicio llevando hospitales de gran envergadura, de alta complejidad a varias regiones del país, un equilibrio en el servicio por muchos años postergado.
Es legítimo que haya detractores, pero eso no justifica la falta de objetividad de perseguir las tareas que se emprenden desde el gobierno por el solo hecho del descontento y de ejercer el rol opositor. Se ha hecho mucho en estos 3 años y también queda mucho por hacer, no se ha resuelto todo y seguir avanzando en la mejora de las tareas del Estado implica metas que requieren del esfuerzo de todos los sectores, por encima de las ambiciones políticas.
En este contexto de mejora de inversiones en el sistema sanitario surgió el descontento médico por el salario que perciben y desde un sindicato plantearon beneficios imposibles de cumplir para un Estado golpeado por años en varios aspectos.
Este gobierno propuso, en la medida de las posibilidades económicas, aumentos conforme a la antigüedad del personal de blanco y que demandarán a los contribuyentes unos USD 60 millones más por año. Es una demostración de voluntad para seguir avanzando en la mejora de los ingresos de los médicos.
Ni este gobierno ni la ciudadanía desconoce el importantísimo trabajo de los médicos, de todo el personal de blanco ni de los funcionarios de las diferentes reparticiones estatales. Sin embargo, una administración responsable debe proyectar compromisos que se ajusten a la realidad financiera, eso algunos sindicalistas adeptos a ciertos grupos políticos no quieren razonar y mientras hablan de miserias saltan sus privilegios obtenidos en gobiernos catastróficos, como lo fue el de Mario Abdo Benítez.
Tres de los 4 reclamos planteados fueron concedidos en su totalidad. El tema salarial tampoco quedó atrás, desde el gobierno se bajó una propuesta que, si bien es insuficiente para las pretensiones, implica una manifestación de voluntad en medio de la infinidad de pendientes que se deben resolver en el Estado.
Los funcionarios de blanco y todo el funcionariado público son aliados estratégicos de cualquier gobierno y las reivindicaciones desmedidas como fuera de tiempo no acompañan la misión de servir a la ciudadanía. No se puede pintar como calamitosa una realidad como los avances en salud, por el único propósito de que el Gobierno no se alinea a las pretensiones de sindicalistas poco comprometidos con la situación de la gente.
Los médicos y todos tienen el derecho de manifestarse y reclamar ganar más, pero no se puede tergiversar exagerando carencias que de alguna manera se están subsanando día a día.
El sistema público atraviesa una destacada expansión hospitalaria de las últimas décadas. Las inversiones superan los USD 500 millones. Tenemos hospitales de referencia de Coronel Oviedo e Itapúa, habilitados en los últimos dos años. El primero superó las 358.000 atenciones y 6.400 cirugías, con cobertura para más de 600.000 personas de Caaguazú, San Pedro, Guairá y Canindeyú. El segundo, en Encarnación, superó las 215.000 atenciones y 2.400 cirugías, con cobertura para cerca de 1.000.000 de personas del sur del país y una inversión que combinó fondos nacionales y USD 15 millones de Itaipú Binacional en equipamiento.
En marcha están los hospitales generales de Concepción con USD 40 millones de inversión, el de Curuguaty con USD 21 millones, el Hospital General Mariscal Estigarribia, en el Chaco, con USD 23 millones, el Hospital General de Asunción con USD 66 millones, en San Estanislao USD 60 millones y el nuevo Hospital Nacional de Itauguá con USD 150 millones.
Para el 2027 se prevé USD 760 millones en la compra de medicamentos e insumos. A la par se plantea el aumento del presupuesto para el Instituto Nacional del Cáncer (Incan), que pasará de USD 110 millones a USD 195 millones. Los números hablan por sí solos, es innegable que hay mejoras en la inversión en Salud y seguir sosteniendo este trabajo requiere del esfuerzo de todos los sectores.

