La llegada del fenómeno El Niño está poniendo en guardia a diver­sas dependencias del Gobierno para tener listo un plan de contin­gencia con que hacer frente al evento climá­tico. Uno de los aspectos importantes es la protección del sector agrícola que podría ser uno de los más perjudicados si no se toman medidas oportunas para el cuidado de los cultivos.

En reuniones realizadas en el más alto nivel del Poder Ejecutivo, el presidente Santiago Peña dio instrucciones a las principales entidades del gobierno a preparar acciones para hacer frente al fenómeno climático. Una de ellas es el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), que está trabajando de manera coordinada con técnicos y autori­dades de los distintos departamentos del país para encarar las contingencias. Uno de los aspectos estudiados es la necesidad de identificar los diferentes riesgos que se ave­cinan para tomar decisiones que permitan reducir el impacto negativo que podrían tener las condiciones climáticas adversas.

Fuentes vinculadas a los organismos esta­tales señalaron que el plan contempla el acompañamiento constante a los sectores más vulnerables del área, en especial a la agricultura familiar y la horticultura, que son sectores que podrían sufrir las conse­cuencias de las variaciones climáticas si no se los protege de manera adecuada.

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Explicaron que el abordaje oportuno de lo que podría ocurrir tiene como propósito principal fortalecer la capacidad de res­puesta ante los eventuales ataques del fenó­meno climático. Sobre todo para brindar asistencia integral a los productores agrí­colas, con la articulación de tareas entre las autoridades nacionales, equipos técnicos, los gobiernos locales, tanto de los departa­mentos como de los distritos afectados.

En dependencias del Poder Ejecutivo se ha decidido acompañar todas las accio­nes necesarias para reducir los efectos que podría generar el fenómeno climático en las zonas rurales del país, donde se requieren de protecciones especiales ante los even­tuales ataques de la naturaleza. Existe la convicción de que solo con la debida pro­tección se podrán sostener la producción y el abastecimiento de los productos de las zonas agrícolas del país.

Una de las áreas que necesita resguardo es la producción de arroz, pues el sector arro­cero se encuentra con problemas financie­ros, tanto para hacer frente a sus deudas como para realizar inversiones de urgencia ante el exceso de lluvias. Resulta que este cereal ha tenido una caída continua de los precios en el campo internacional, lo que les impide a los productores tener la sufi­ciente fuerza financiera.

El exceso de lluvias que podía darse hace necesario realizar inversiones urgentes en diversas áreas de infraestructura para proteger los arrozales. Para ello hay que construir canales, muros de protección, sistemas de bombeos para sacar el exceso de agua, además de mejoras en las vías de acceso. Las dependencias del Gobierno están estudiando cómo responder a estas necesidades con la intervención de las enti­dades financieras que dependen del Estado, como el Banco Central del Paraguay, el Banco Nacional de Fomento y otras institu­ciones dedicadas a las finanzas. Teniendo en cuenta la lentitud tradicional de los organismos burocráticos, existe el temor de que no se llegue a tiempo. Aunque en el Gobierno se tiene la convicción de que hay que proceder con rapidez y eficiencia.

Teniendo en cuenta que todavía no ha comenzado en el país el exceso de lluvias que se pronostica debido al mencionado fenómeno climático, son muy oportunas las acciones de prevención que se están tomando desde los entes estatales. Porque cuanto antes se trabaje en la prevención y se avance en la cobertura de los principales requerimientos, se tendrán mejores posibi­lidades de cumplir con la protección que se requiere.

Para hacer frente a las contingencias climá­ticas que se presagian, es muy importante que desde el Gobierno exista la concien­cia de los peligros que se avecinan, como lo está demostrando con su actuación. Pero al mismo tiempo la ciudadanía tiene que per­catarse de la importancia de los riesgos que se avecinan con la llegada del fenómeno que se pronostica, porque la actuación del sector privado, de los exponentes de la economía y las personas en general, es relevante para que se tenga éxito en la protección de la pro­ducción del campo y sectores vinculados.

Teniendo en cuenta el peligro que se ave­cina, todo lo que se haga para prevenir será bienvenido y debe contar con la colabora­ción activa de la mayoría ciudadana.

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