Japón es uno de los países del mundo que tiene más sólidos lazos de cooperación y amistad con el Paraguay, que es parte de una historia rica en gestos de cordialidad y de actos de apoyo de gran importancia, tanto en lo social como en lo económico. Por eso la actual visita de su alteza imperial Fumihito, príncipe Akishino y señora, tiene un alto valor para nuestro país y es una muestra de los sólidos lazos de amistad que cultivan ambas naciones. La presencia del príncipe nipón y señora es un acontecimiento de relevancia, que va más allá del protocolo diplomático, debido al sentimiento afectivo que existe entre ambos pueblos.
En un acto que tuvo lugar con la asistencia de los altos exponentes de la realeza japonesa, el presidente de la República del Paraguay, Santiago Peña, resaltó la presencia en nuestro país de tan alto dignatario para recordar los 90 años de la llegada de los primeros migrantes japoneses al Paraguay, que hicieron una historia rica en logros económicos para la nación. Con una fuerte carga emotiva, sus palabras pusieron en alto la importancia del aporte de los colonos nipones que prestaron una contribución extraordinaria al desarrollo agrícola del país.
“Esta celebración nos invita a recordar con profunda gratitud y nostalgia que hace nueve décadas el Paraguay abrió sus puertas a los primeros colonos japoneses”, resaltó el mandatario, agregando que el primer contingente se instaló en La Colmena, departamento de Paraguarí, para continuar después con las nuevas colonias que se fundaron con los siguientes grupos que llegaron en localidades de los departamentos de Itapúa y Alto Paraná.
Expresó que los colonos contribuyeron fuertemente al desarrollo de la agricultura moderna en el país y al fortalecimiento de las capacidades productivas, mediante su espíritu cooperativo y su visión de largo plazo. “Esta celebración nos invita a recordar con profunda gratitud y nostalgia que hace nueve décadas el Paraguay abrió sus puertas a los primeros colonos japoneses”, manifestó el presidente. Y agregó que la contribución de los japoneses a la agricultura, a la educación, a la cultura y a la vida comunitaria “constituye un legado que enriquece nuestra identidad multicultural y nos fortalece como sociedad”.
Otro de los aspectos que destacó en la ocasión es que Paraguay y Japón son socios estratégicos, tras elevar el nivel de sus relaciones diplomáticas. Este hecho hará que se abran nuevas oportunidades en sectores de gran importancia nacional, como el comercio, las inversiones, la infraestructura, la tecnología, la educación y la cooperación técnica.
Por su lado, el príncipe Akishino manifestó que Japón y Paraguay, aunque se encuentran en lados opuestos en el planeta, y tienen grandes diferencias en su historia, han cultivado un vínculo muy estrecho. “Hoy, al celebrar el 90.º aniversario, deseo expresar nuestro más sincero respeto a todos los inmigrantes japoneses que echaron sus raíces en esta tierra guaraní, superando diversos desafíos en cada una de las colonias japonesas, y al mismo tiempo, a los que han contribuido a la sociedad paraguaya en las áreas urbanas”, manifestó el príncipe.
Agregó que se espera que aquí en Paraguay sigan desempeñando un papel cada vez más activo en pro de su futuro. “Y sería muy placentero que siguieran contribuyendo como puente de amistad entre ambas naciones”, manifestó.
Entre las diferentes colectividades extranjeras que han venido a nuestro país en los últimos cien años, la japonesa se destaca por su gran contribución a la actividad agrícola, a la que se añade su aporte a la sociedad paraguaya en otras áreas de la economía. Es uno de los grupos de origen extranjero que más fuertemente se han unido a la sociedad paraguaya, en su consolidación con decenas de familias de origen nacional. De tal forma que muchos descendientes de japoneses hablan correctamente el guaraní y se sienten hijos del país, lo que demuestra su vigoroso vínculo con nuestra gente y nuestra cultura.
Celebrar los 90 años de la llegada de los japoneses al Paraguay es la recordación de un capítulo importante de nuestra historia. Constituye también una oportunidad para festejar un acontecimiento de gran valor en la vida del país. Porque los descendientes de los que vinieron, los nikkei y nissei, como les dicen a los hijos y nietos, respectivamente, ya son genuinos paraguayos que trabajan con entusiasmo por nuestra amada nación.

