Con el propósito de que las perso­nas reciban recursos monetarios, tengan instrumentos adecua­dos para administrarlos, puedan ahorrar, planificar y acceder a productos financieros transparentes y que las empre­sas tengan más oportunidades para crecer y generar empleos, el gobierno acaba de pre­sentar la Estrategia Nacional de Inclusión Financiera (ENIF).

Este es un plan que pretende un sistema más accesible para la gente, con mayor uti­lización de los servicios dedicados a las finanzas, que le proporcione educación y protección.

El presidente Santiago Peña, que estuvo en el acto del lanzamiento en el Banco Central del Paraguay (BCP), pidió que el plan sea aplicado mediante un trabajo coordinado entre los organismos estatales involucra­dos y toda la ciudadanía, con el propósito de resguardar a los usuarios. Expresó sus palabras de aliento para llevar adelante la agenda concretando acciones, ya que, como dijo: “Entregar servicios públicos es muy costoso, llegar a las comunidades es muy costoso, y los servicios financieros son un servicio que cuestan mucho. (...) Esta estra­tegia pone a todos sobre la mesa. La estrate­gia tiene que ser de todos y en la medida en que todos participen esta estrategia podrá ser realmente lo más efectiva posible”.

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Entre los propósitos señalados está que la ciudadanía aumente el acceso y el uso efec­tivo de los productos y servicios financie­ros dentro de la formalidad. Esto además de reducir barreras y promover de soluciones apropiadas a los requerimientos de las per­sonas y empresas. Otro de los objetivos es promover la educación en materia de finan­zas, que está dirigida a la toma de decisio­nes que sean responsables y seguras. Esto aparte de fortalecer las capacidades para gestionar recursos, además de planificar y tomar determinaciones en el accionar coti­diano.

También se pretende fortalecer el marco regulatorio y de supervisión, tomando como base los riesgos existentes. Además de proteger los derechos, fortalecer la con­fianza y acompañar la evolución de produc­tos y modelos operativos.

Como parte del plan de inclusión finan­ciera, se pretende impulsar la infraestruc­tura física y digital, mediante la comple­mentación de canales y soluciones. Otra de las ideas es que se quiere atender las bre­chas territoriales, de conectividad y ope­rativas que suelen limitar el acceso y el uso efectivo de la gente.

A fin de alcanzar mejor su objetivo, la pro­puesta prioriza a ciertos sectores de la población nacional, como las personas en situación de pobreza. Por ello parte de la tarea se concentrará especialmente en zona rurales y en comunidades que tienen barreras de acceso físico y digital, ingresos monetarios inestables y elevada informa­lidad en el trabajo. La gente en situación de pobreza representa el 16 % de la pobla­ción del país. La Estrategia Nacional de Inclusión Financiera presentada última­mente tendrá vigencia desde este año hasta el 2031, más allá de la duración del actual período presidencial.

La puesta en marcha del organismo se hace en momentos en que se registra un fuerte aumento del crédito a los hogares, que está impulsado principalmente por la suba del consumo. En sectores del Gobierno seña­laron que el Fondo Monetario Internacio­nal (FMI) ha puesto la atención sobre la tendencia de más compras, por lo que ha pedido a las autoridades a prepararse ante posibles situaciones de un debilitamiento de las finanzas de las personas.

Todo cuanto se haga para proteger los inte­reses genuinos de la ciudadanía con medi­das adecuadas debe ser apoyado, dado que ayudarán preferentemente a las perso­nas que tienen menos resguardo debido a su condición económica y social. Por eso el arranque de la estrategia nacional debe contar con el fuerte apoyo de las empresas y entidades del sector privado que tienen alta participación en la construcción de la riqueza.

No se trata de una iniciativa que se reduce solo al aparato estatal, sino una medida de gran trascendencia social que debe contar con la participación activa de todos los sec­tores, en especial de aquellos que tienen más poder económico. Porque ayudar a los que menos tienen en la inclusión finan­ciera dará mayor fuerza a los trabajadores, que son los que mueven la economía con su actividad laboral. La Estrategia Nacional de Inclusión Financiera será de gran ayuda para un país con una economía en creci­miento, que desea extender sus beneficios a la mayor parte de su población.

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