Los esfuerzos en estos tres años del gobierno del presidente Santiago Peña, mal que le pese a los agoreros de tragedias, impulsó el bienestar del Paraguay en temas clave. El foco especial en el estatus económico y las alternativas para los problemas sociales sin duda ha mejorado la realidad de sectores marginados que hoy viven mejor.
La economía de Paraguay está mucho mejor. Un logro digno de destacar es el crecimiento económico promedio 5,5 % entre el periodo 2023-2025, que allana el camino de fortalecimiento del rubro en el país. El panorama es alentador, la vara sigue midiendo alto considerando que para este año se prevé un crecimiento de 4,5 %. Esto se traduce en un cuarto año consecutivo con un ascenso superior al 4 % que, a juzgar por las estadísticas, resulta sin precedentes en la era democrática.
El buen trabajo y la solidez en materia económica han posicionado al Paraguay como el de mayor crecimiento en la región, llegando a triplicar el promedio regional en el año 2025. Muestra de este favorable resultado son los dos grados de inversión que ratifican la estabilidad de nuestra economía. En este contexto es bueno patentar que la confianza país impulsó la inversión directa que, de un promedio de USD 600 millones, se acercó a los USD 1.000 millones en los últimos años.
Es muy importante que la ciudadanía conozca la radiografía de este y de todos los gobiernos. El conocimiento de la realidad país es un derecho, pero además es una responsabilidad para ejercer el control y orientar de manera más certera las expectativas y soluciones. Por ello, no nos podemos desentender de los resultados de la administración gubernamental en el desafío de ir disminuyendo los problemas que nos aquejan.
Los números son irrebatibles. Hubo un avance en la generación de empleo con cerca de 250.000 nuevos puestos. Los registros de seguridad social indican más de 140.000 nuevos asegurados en IPS desde agosto de 2023. El aumento de puestos laborales golpeó a la pobreza, que se redujo del 24,5 % en 2022 a 16 % en 2025 y unas 493.000 personas abandonaron condiciones de vida vulnerables. La situación de la pobreza extrema bajó del 5,4 % al 2,4 % en el mismo periodo.
La atención diferenciada al bienestar estudiantil es también un logro de relevancia. Con mucho tino, pese a los palos en la rueda, se impuso exitosamente la universalización de la alimentación escolar con el programa Hambre Cero. Es una realidad que 1.000.000 de alumnos en los 263 distritos del país se sirven de un plato de comida de calidad durante todo el año lectivo.
La agricultura familiar ha sido reivindicada detrás de Hambre Cero e iniciativas del Ministerio de Agricultura y Ganadería, que las han colocado en importante vidriera de producción para el consumo. Las mipymes y los pequeños productores tienen una participación significativa en el programa Hambre Cero con una histórica facturación de más de USD 90 millones.
La gestión del Ministerio de la Vivienda hizo posible la meta 46.000 viviendas, de las cuales 34.000 ya fueron entregadas. El proyecto Che Róga Porã, con cuotas de alquiler para la clase media trabajadora históricamente olvidada, se convirtió en una herramienta fundamental en la disminución del déficit habitacional. El Instituto Nacional de Desarrollo Rural y de la Tierra (Indert), históricamente cuestionado por actos de corrupción con algunos extitulares incluso presos por desfalco, ha recuperado la confianza y el desempeño en beneficio de un sector que desde siempre ha sido víctima del conflicto. Los registros confirman que el Indert ha entregado cerca de 12.000 títulos de propiedad.
La especial atención a los adultos mayores con la pensión universal que hoy llega a 380.000 empoderó a muchos de nuestros abuelos. La tarea del Gobierno avanza con el inicio de la reforma del transporte público con nuevas flotas y un sistema integrado, la construcción de 7 grandes hospitales en cabeceras departamentales, además de los ya inaugurados con equipamiento de última generación en Coronel Oviedo e Itapúa.
En seguridad se incorporaron 15.000 nuevos policías y más de 500 nuevas patrulleras. Los supertucanos y radares mejoraron la seguridad nacional y hoy son un elemento estratégico contra el narcotráfico. En este contexto, vale recordar la recuperación del control de las cárceles del crimen organizado con la operación Veneratio y el reordenamiento de todo el sistema penitenciario con los programas Umbral y Umbral 3.5. Otro logro importantísimo es que Paraguay dejó de ser corredor de cocaína hacia Europa, golpeando al narcotráfico con casi USD 700 millones de pérdida para este ilícito, que se consolidó durante el gobierno de Mario Abdo Benítez.
Queda mucho por hacer y el Gobierno debe seguir trabajando en proyectos clave que permitan realmente vivir mejor a la gente ahora y por los años siguientes.

