La fraudulenta gestión de Miguel Prieto en Ciudad del Este hoy es de conocimiento país. La serie de denuncias y auditorías que reve­laron bochornosos actos de corrupción que comprometen al destituido intendente, que fueran defendidos por sus aliados tanto políticos como mediáticos, con el gastado argumento de la persecución política, han sido demolidos de manera contundente con evidencias documentales.El impresentable Prieto no tiene escapato­ria ante el acorralamiento que hoy le hace la Justicia. Si bien los procesos fueron muy postergados con descaradas chicanas inter­puestas por el mencionado exintendente, el Ministerio Público ha demostrado la efi­ciencia que tanto se requiere para proveer las pruebas necesarias y caer con todo el peso de la ley a quienes meten la mano en el bolsillo de los contribuyentes.

Molesta a Prieto, a sus cómplices y socios políticos que las causas, principalmente las más emblemáticas, hayan salido de la urbe del exjefe comunal y trasciendan los lími­tes de Ciudad del Este para llegar a la opi­nión pública de todo el país. A toda costa Prieto como su gavilla querían mantener la reserva de los procesos, mientras continúan generando agujeros a las arcas de la munici­palidad y engañando a medio mundo con el discurso de la persecución política.

La Fiscalía, la Contraloría Ciudadana de Ciudad del Este, exconcejales que le pilla­ron en sus actos, investigaciones periodís­ticas han sacado a la luz innumerables irre­gularidades de la gestión Prieto, llevadas adelante con una angurria capaz sin prece­dentes, al punto de cargar con 50 casos irre­futables de corrupción.

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El escandaloso caso de simulación de com­pra de alimentos para la gente pobre con Tía Chela fue repetida una y otra vez por la administración Prieto. Se encargaron de perfeccionar un esquema de desvío de fondos públicos con empresas de male­tín, manejadas por amigos, subordinados y hasta parejas sentimentales de turno. Conocer la verdad detrás del perverso sis­tema no hubiera sido posible sin las denun­cias mediáticas bien sostenidas.

Hoy la población en general los identifica. Hoy el país sabe quiénes formaron parte del esquema de corrupción de Prieto. Y el país es además testigo del reconocimiento que hicieron sus propios excolaboradores que se encargaban de direccionar las contratacio­nes, reducir y ajustar normas para calzar a quienes fungían de proveedores.

Tres excolaboradores, la exfuncionaria que se encargaba de maniobrar las adjudicacio­nes, otros que se encargaban de liberar las órdenes de pago y ejecutar los desembolsos admitieron que en el caso Tajy todo fue un simulacro de compra de alimentos. En puri­dad no se hizo ninguna licitación porque ya estaba digitado el nombre de la exnovia de Prieto como algún familiar de la misma para simular una competencia que jamás se dio.

No solo vulneraron principios fundamen­tales de compras públicas al frustrar la competencia de precio y calidad, sino que no proveyeron un solo kilo de panadería de los que pagó la Municipalidad de Ciudad del Este. Un cruce de movimientos financie­ros y de inventario por parte de Tributación confirmaron que la firma Tajy no tenía las mercaderías que vendió y la factura de com­pra al negocio de la expareja de Prieto que presentó para justificar stock es un docu­mento con contenido falso porque esa ferre­tería tampoco se surtió con esos insumos.

Este esquema en el caso Tajy ya comenzó con la Tía Chela y es el sistema que aplicó la administración Prieto en un rosario de casos, en donde la constante fue valerse de leales que fungían de proveedores y avalaron provisiones inexistentes por los que pagaron millones de las arcas muni­cipales.

A medida que trascienden los hechos, Prieto queda más acorralado que nunca. No pudo ni puede rebatir ninguna de las evidencias que pesan en su contra.

Una versión que lanzó en estos días, des­pués de seis años de proceso judicial, con­cierne a un video en uno de los depósitos de la municipalidad mostrando la elabo­ración de panes. Con esto, el exintendente pretende convencer a la justicia y a la ciu­dadanía.

Es típico por parte de Prieto el intento de confundir. La comunidad esteña sabe que la municipalidad recibió miles de kilos de víveres para distribuir a la población más vulnerable. De hecho, hubo varias otras millonarias adjudicaciones por compra de insumos alimenticios que debilitan total­mente la defensa del exjefe comunal.

Los documentos cantan una verdad irrefu­table. Miguel Prieto no proveyó los víveres que simuló comprar en pandemia y por ello debe rendir cuentas ante la Justicia.

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