Tras el primer cuarto del siglo XXI, aunque no sea precisamente el Siglo de las Luces, estamos viviendo los tiempos de una tecnología altamente desarrollada, pero, también, invasiva, con el aspecto positivo de que nos permite acceder a la información de manera simultánea y en tiempo real. Es lo que alguna organización internacional definió como la “infodemia”.

La contaminación de los hechos por parte de los generadores de estos reportes es una realidad indiscutible. Sin embargo, algunas plataformas mantienen la fidelidad de los datos, aunque sabemos que la pureza absoluta es imposible desde el momento en que el hombre es el encargado y responsable de difundirlos.

Aun así, nos habilita a navegar en varias fuentes para la imprescindible verificación que nos facilitará llegar a nuestras propias conclusiones. La veracidad es un compromiso innegociable que algunas corporaciones mediáticas no piensan respetar.

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Solamente los necios y los fanáticos radicalizados se niegan a aceptar una verdad formulada desde la certeza, fundada en la lógica y el razonamiento crítico.

La diversificación de los canales que producen y transmiten noticias nos permite conocer los antecedentes, el comportamiento repetido y la conducta sistemática de los referentes de la política nacional. Y nos referimos a la política en general, como una actividad envolvente de todo el quehacer humano.

Por tanto, no es de extrañar que el exmandatario Mario Abdo Benítez y quien fuera su ministro de Obras Públicas y Comunicaciones, Arnoldo Wiens (actual precandidato a la Presidencia de la República), no asistieran a la convocatoria de la Junta de Gobierno del Partido Colorado para dar inicio oficial a la campaña de la lista 1, mirando las elecciones municipales del próximo 4 de octubre.

Marito ya demostró en los comicios generales de 2023 que, rabioso por la derrota, anteponía sus intereses particulares, sus odios y sus rencores por encima de la suerte del centenario partido fundado por el general Bernardino Caballero.

Semanas antes de las elecciones presidenciales, el hijo de quien fuera secretario privado del sanguinario dictador Alfredo Stroessner argumentaba que, si perdía el candidato de su propio partido, Santiago Peña, no sería ninguna catástrofe, “así funciona la democracia”, enviando señales de derrotismo al electorado republicano.

Y dijo más, repitiendo una célebre frase de quien alguna vez ocupara la titularidad de la ANR, Blas N. Riquelme: “No es bueno el que tenemos, pero es peor no tener” (fue en guaraní), haciendo alusión a Peña. Hace poco celebró en Ciudad del Este la derrota del candidato de su propio partido a la intendencia municipal.

Arnoldo Wiens no solo fue un “jefe de prensa” rentado del movimiento Honor Colorado durante la campaña de Horacio Cartes, sino que de la mano de este último llegó a ocupar una banca en la Cámara de Senadores.

No hay que olvidar que este mismo Wiens descabalgó de su precandidatura a la Presidencia de la República, abandonando a todos sus seguidores, para entregarse enteramente al liderazgo de quien hoy condena con hipocresía: “No voy a asistir a la invitación cursada por el presidente de la ANR porque no comparto esos valores que él practica” (sic.).

En el fondo, tiene razón, porque los “valores” de Wiens están concentrados en licitaciones amañadas para beneficiar a los familiares –directos y políticos– de su jefe Marito. Wiens sobrefacturó la famosa “pasarela de oro” y fue el intermediario para que las constructoras de rutas compraran el asfalto, casi con exclusividad, de la empresa de su patrón Marito.

En síntesis, estos profanadores del erario quieren negociar el apoyo a los candidatos a las intendencias y juntas municipales a cambio de impunidad. No hay que olvidar que tanto Marito como Wiens tienen imputaciones formales por la Fiscalía General del Estado.

Los antecedentes están a la vista. Basta con apretar una tecla para conocer el andar de estos personajes que hicieron de la política el arte de vivir bien a costa del Estado.

Resulta que los cerebros y responsables de la persecución más aberrante e implacable que desplegaron en contra del expresidente Horacio Cartes cuando estuvieron en el poder ahora se sienten “perseguidos”. Lo que tienen que hacer es defenderse ante la Justicia por delitos comunes perpetrados en contra del Tesoro público.

El ciudadano, por tanto, no puede ser engañado en su buena fe. Tiene la opción de revisar, cotejar y evaluar las informaciones que aluden a Marito y Wiens el tiempo que estuvieron en el poder.

Y sus conductas posteriores. Al parecer, atrás quedaron los días en que Arnoldo Wiens comparaba a Horacio Cartes con Nelson Mandela. Wiens es un hombre sin mérito, carácter ni virtud. Que juega con la palabra de Dios, violando sus Diez Mandamientos.

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