Entre las varias maneras de corroborar si una economía se encuentra movilizada con la gente y para la gente, ese modo bien puede ser visto en este momento en el sector financiero, específicamente en los créditos al consumo.
Este sector se refiere a aquellas prestaciones de dinero en forma de préstamos personales para adquirir bienes como electrodomésticos, vehículos o pagar servicios como viajes y estudios, a cuotas mensuales fijas y variables, con intereses y comisiones en un plazo determinado, desde las instituciones que operan en el mercado financiero, llámense bancos, financieras, cooperativas y casas de crédito en general.
Dicho esto, resulta ineludible manifestar que si una economía se encuentra en franco crecimiento –como sin duda está demostrado que sucede con la nuestra– sus efectos multiplicadores se expresan en la dinámica de los mercados entre los que se encuentra el financiero. Por ejemplo, a través de actividades como la de los préstamos al consumo cuya acotación conceptual señalábamos más arriba.
En consecuencia, y a modo de corroborar lo expresado con la realidad dada su veracidad, nada puede ser mejor y más responsable que dirigirnos a las fuentes de información serias y responsables como sin duda es, en este caso, el propio Banco Central del Paraguay (BCP).
En efecto, el BCP es conocido actuando como “banco de bancos” debido a que es la entidad rectora a cuyo encargo se encuentra la preservación del valor de la moneda garantizando, a la vez, la estabilidad del sistema financiero. Para ello, regula la liquidez, supervisa a las entidades bancarias y financieras, administrando igualmente las reservas internacionales. Estas tareas suficientemente expresadas con el rigor que la propia Constitución Nacional le otorga a la banca central, requiere de suficiente preparación y declarada honestidad para llevar a cabo las evaluaciones y decisiones correspondientes.
Para tales funciones, el BCP cuenta en el sistema financiero con entidades como la Superintendencia de Bancos (SIB) y la Superintendencia de Valores, para realizar el seguimiento en cuanto a solvencia, liquidez y gestión de riesgos se refiere. Y, seguidamente y aquí hay un tema de alta importancia, estas entidades desde la administración del BCP buscan en todo momento proteger los ahorros de los ciudadanos asegurando la transparencia del mercado, es decir, el control, regulación y supervisión permanente porque la dinámica propia del sector así lo exige.
Cabe seguidamente un sucinto párrafo como se dice “a pie de página”. Aquí no cabe la mera ocurrencia o la cantinela de sembrar dudas en un sector tan delicado como el financiero, como lamentablemente personas y sectores pretenden instalar una forma de catastrofismo en este sector que, en vez de colaborar con el público, terminan perjudicando.
De manera que saliendo del “a pie de página” , el BCP en un reciente informe da cuenta del crecimiento muy importante de los créditos y de la inclusión financiera, destacándose el aumento de los créditos al consumo que llegó a más del 25 por ciento interanual.
Se suma un hecho de igual importancia a señalar y es lo siguiente. Desde el año 2023 al presente, la cantidad de personas con acceso al crédito aumentó de un millón a 2 millones trescientas mil personas. Esta cantidad de personas son ahora parte del sistema financiero; hogares en todos los estratos socioeconómicos especialmente compuesto de los que antes no estaban en el sector, lo que les posibilita acceder a bienes y servicios que no podrían haber logrado si no fuera por los créditos al consumo.
Una persona interesada en este tema se estará sorprendiendo de este logro y se podría preguntar sobre si todo esto este crecimiento de los créditos al consumo no está acarreando un problema en la morosidad. Esa es una correcta acotación que con gusto contestamos siguiendo el informe del BCP. La morosidad es baja en el orden del 2,7 por ciento y la solvencia total del sistema se encuentra por encima del mínimo regulatorio.
Dicho de otro modo, los indicadores elaborados por la banca central muestran la expansión del crédito con el debido control del riesgo, sin problemas sistémicos relacionados al incumplimiento en el pago de los deudores que pueden vulnerar la estabilidad del sistema financiero. Y para explicar la cuestión de fondo, todo ello está ocurriendo en una economía paraguaya con signos de dinamismo constatados en la mayor disponibilidad de créditos por parte de la población.

