El panorama que ofrece actualmente el Paraguay está lleno de hechos que ayudan a ponerse optimista y a seguir creyendo en nuestro país. Porque no solo crece la economía, sino que hay fuertes indicios de que la gente está viviendo sin el peso de una alta inflación, por lo que no sienten los efectos de las subas de precios que castigan actualmente a otros países.
Mediante el descenso de los precios de varios alimentos y de los combustibles derivados del petróleo, en junio la tasa de la inflación disminuyó un 0,3 %, de acuerdo con los estudios del Banco Central del Paraguay (BCP).
Por lo tanto, en lo que va de enero a junio el índice de valores de venta de los artículos de consumo solo creció en 1,9 %, menor al aumento registrado en el primer semestre de 2025, cuando la tasa de inflación llegó al 3 %.
Estas cifras ponen al Paraguay como una de las naciones con menor suba de precios en la zona sudamericana, hecho que, sumado al fuerte crecimiento de la economía, que aumentó en algo más de 5 % en el primer semestre hace que nuestro país sea un lugar privilegiado.
El BCP explica que el escaso crecimiento de los precios en junio se debe principalmente al descenso de los valores de venta de los alimentos, en especial de los productos denominados frutihortícolas y de las carnes. A lo que se suma el bajón registrado en los precios de los combustibles derivados del petróleo y de los bienes durables de origen importado. Esto último se debería a la baja cotización del dólar principalmente, que está llegando a niveles ínfimos. Los precios de los servicios, en cambio, tuvieron aumentos.
Lo que llama la atención es que el Banco Central haya registrado el descenso del precio de la carne vacuna, uno de los principales alimentos de los paraguayos, cuando andaban subiendo sus valores comerciales, según la percepción de los medios de comunicación.
La explicación oficial es que la reducción estuvo asociada a una mayor oferta que se debió a los aumentos en la faena de los animales durante el mes y la consiguiente suba de la oferta comercial.
“Se observaron disminuciones de precios en la mayoría de los cortes, principalmente en aquellos destinados al asado, como la costilla de primera y el vacío”, resalta textualmente el documento de la banca matriz.
El descenso de los precios de los derivados del petróleo es otro factor marcado como favorable para la baja del índice de precios del consumo, ya que en promedio descendieron en 0,3 %.
El gasoil tuvo una reducción del 1,3 % y el gasoil aditivado una merma de 0,9 %, cosa que ocurrió también con los valores de venta de la nafta común y la nafta especial.
Gracias a la apreciación del guaraní frente al dólar estadounidense, los valores de importación de muchos artículos traídos del exterior tuvieron una reducción. Los precios de automóviles bajaron en 1,5 %, las camionetas descendieron en 1 %, lo mismo que los equipos informáticos y electrodomésticos.
Comparando el índice inflacionario paraguayo con el de los países vecinos se tiene una mejor idea de la importancia de lo alcanzado aquí. Hasta mayo, la inflación interanual de Brasil fue de 4,72 %, la de Argentina de 33,6 % y de Paraguay de 2,4 %, un porcentaje que está por debajo de las principales economías del Mercosur.
Es de suma importancia darle el valor que tienen a los datos de la situación del país, como el crecimiento de la producción y el comercio, y la suba o disminución de los precios de los principales productos de consumo habitual de las familias.
Teniendo en cuenta todos los elementos de la realidad actual, se está iniciando la segunda mitad del año con el excelente panorama del primer semestre y la perspectiva de que hasta diciembre se repetirá en gran medida lo vivido hasta ahora.
Los indicios que se tienen así lo señalan y el manejo de la política estatal garantiza que todo transcurrirá por buen camino. El Paraguay es un país que viene creciendo fuertemente, no solo en su economía sino en el bienestar de la mayor cantidad de sus habitantes, y hay que seguir en esa senda.

