La decisión del Poder Ejecutivo de alzar el monto del salario mínimo por encima del porcen­taje de inflación de los últimos doce meses no tendrá efectos negativos en el país ni afectará a la economía. Es la con­clusión de muchos técnicos del área, que consideran que la afirmación de algunos gremios del sector privado de que el incre­mento establecido será inflacionario no tiene fundamento válido.

La explicación que se ha dado tiene gran valor. Pues la determinación del Gobierno de alzar el salario mínimo por encima del índice inflacionario es para que el buen momento que vive el país en términos macroeconómicos y la bonanza que se ha alcanzado lleguen también a los asalaria­dos. Esto revela que la decisión guberna­mental tiene un fuerte propósito social, en el sentido de que los asalariados puedan recibir una suma mayor para mejorar su vida.

El aumento del costo de vida desde julio de 2025 fue del 2,4 % y el Poder Ejecu­tivo decidió elevar el sueldo mínimo legal en un 5 % a partir de julio próximo, lo que causó la reacción negativa de ciertos gru­pos empresariales, ya que el aumento fue de un 2,6 % más de lo que esperaban.

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La versión de que el incremento decidido por el Gobierno tendrá efectos inflaciona­rios y golpeará a la actividad económica, como señalan algunos, fue descartada teniendo en cuenta que habitualmente el alza del salario mínimo no tiene un efecto importante en los precios ni en el nivel del empleo formal. De acuerdo con los técni­cos, no existen evidencias reales de que los aumentos de sueldo de escaso margen tienen consecuencias importantes en los puestos de trabajo, los precios de los pro­ductos de consumo y la competitividad de las empresas.

Para explicar que el incremento salarial no tendrá efecto inflacionario, el presi­dente del Banco Central del Paraguay (BCP), Carlos Carvallo, dio una argumen­tación técnica. Aseguró que en las prue­bas de regulación que hicieron mediante las simulaciones que suelen realizar para determinar qué efectos puede tener un aumento del salario no se ha observado ningún efecto negativo. Que es una de las razones por las que las autoridades deci­dieron el incremento salarial indicado, ya que no se trata de un alza muy elevada. Si el aumento hubiera sido del 20 % o más, podría haberse dado alguna incidencia en los valores comerciales de los productos de consumo.

Diferentes gremios empresariales demos­traron su rechazo al aumento del 5 % del salario mínimo con diversos argumentos que no contemplan la situación del traba­jador. Criticaron que, según ellos, no se hayan tenido en cuenta criterios técni­cos y que el alza salarial podría tener un impacto en la planificación de las inver­siones, de las operaciones e incluso en la competitividad del país. También seña­laron que afecta la previsibilidad para las empresas, porque las obliga a recalcular sus estructuras de costos y dificulta la pro­yección de operaciones a mediano y largo plazos.

El incremento del salario mínimo deci­dido por el Gobierno hará que la suma dia­ria a pagar sea de 101.467 guaraníes, en lugar de 96.635 guaraníes que se estaba abonando con el salario anterior, lo que son 4.832 guaraníes más por jornada. Una suma que en términos reales no es alta, sino más bien baja.

Debido a ello la reacción muy negativa de algunos sectores por el porcentaje de incremento del salario no tiene mucha sustentación lógica. Es entendible que las patronales reaccionen en contra de los aumentos salariales, pero en este caso no se trata de una suma elevada que pueda causar perjuicios reales a las empresas.

Por lo demás, cualquier aumento en los salarios tiene su efecto positivo tam­bién para las empresas, porque hace que aumente el consumo, lo que se produce mediante el incremento de las ventas en los negocios de diversas áreas.

La decisión estatal no causará perjuicios a nadie, más bien tendrá un efecto positivo, sobre todo por el alza de las compras que puede producir. La visión equilibrada de las medidas adoptadas por el Gobierno es lo que corresponde. Por lo que no se puede aceptar cualquier interpretación que se aparte del razonamiento correcto.

Está demostrado que el fanatismo ideoló­gico, sea de izquierda o derecha, no es lo más recomendable, pues no ayuda a perci­bir el verdadero rostro de la realidad que se debe conocer.

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