La atención completa de la salud y el bienestar de los niños y jóvenes es una de las tareas de gran significación social que está tratando de llevar adelante el Gobierno, con el propósito de mejorar la situación de gran parte de la población del país. Para ello se ha habilitado el programa denominado Semillas del Futuro, que se está queriendo aplicar en todos los puntos geográficos a través de centros especiales enfocados en los menores y que tienen también planes para los demás integrantes de la totalidad de la familia.
Los Centros de Atención Integral a la Primera Infancia (CAIPI) son las unidades de trabajo que se están instalando para atender a los más pequeños de la sociedad buscando el desarrollo integral, la salud, la nutrición y la educación de la primera infancia.
La idea es brindar guarderías gratuitas a nivel nacional, para articular la estimulación temprana y servicios de salud mediante la intervención de varias instituciones públicas.
De acuerdo con las expresiones del presidente Santiago Peña, en Cambyretá, Itapúa, durante la inauguración de un local de atención a los menores, lo que se quiere es “instalar un nuevo concepto, un abordaje hacia la atención de nuestros niños y hacia la atención de las familias y fortalecer ese núcleo que es importante como nuestra familia”.
El programa busca trascender y consolidarse como una política pública de alcance nacional.
“Esto va mucho más allá de lo que hoy estamos viendo”, apuntó, para agregar que se trata de un plan que abarcará todo el territorio nacional. Pues de aquí a fin de año se van a inaugurar entre 46 a 50 centros más en distintas localidades.
Cada unidad tiene un alcance mucho mayor, según explicó el ministro de la Niñez y la Adolescencia, Walter Gutiérrez, pues lo que se pretende es la atención integral de los chicos en la primera infancia y prestar un acompañamiento adecuado a sus familias.
Esto implica ocuparse también de las necesidades de los grupos familiares, por lo que cada centro tiene espacios en que se desarrollan cursos de panadería, barbería, educación financiera y otras habilidades para las madres y padres de los niños que cuidan en cada unidad. El propósito no es pensar solamente en la atención directa de los niños sino además en los otros miembros de la familia.
El trabajo que está encarando el ministerio mencionado tiene gran relevancia, pues se trata de cubrir los requerimientos de gran parte de la población paraguaya.
De acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el número de personas de 0 a 17 años de edad asciende a 1.800.000, con una mayoría del sexo masculino. El 58 % de ese total vive en zonas urbanas y el 42 % en el campo.
Un detalle importante es que el 95,4 % de la población que tiene de 5 a 17 años asiste a una institución de enseñanza. Y lo llamativo es que el porcentaje de los que asisten a los colegios es menor entre los que están en la adolescencia, pues los que cuentan entre 15 y 17 años tienen una participación escolar del 87,3 %, en tanto que los de 10 a 14 años alcanzan al 98 %.
Esto se explica teniendo en cuenta que en los grupos más pobres a los adolescentes ya se les hace trabajar para tener ingresos monetarios y contribuir a cubrir las necesidades de la familia.
Otro dato a tener en cuenta es que solo el 25 % de estos menores tiene algún seguro médico, cifra que en el área rural alcanza a apenas el 13,8 %, en tanto que en la zona urbana se cubre al 33,0 %. Del total de jóvenes, el 29,5 % de la población de 0 a 17 son pobres y de ellos el 6,7 % viven en situación de pobreza extrema.
Teniendo en cuenta estas cifras, se puede afirmar que la tarea que está encarando el Gobierno para hacer que los menores estén mejor es de una enorme trascendencia.
Que el esfuerzo que se está haciendo requiere de más inversiones sociales y mayor atención política y económica. Se está avanzando bastante en mejorar la atención de los jóvenes, pero hay todavía mucho que hacer. Un desafío que no es solo un compromiso de las autoridades sino de toda la sociedad paraguaya.

