Es probable que por no haber pade­cido procesos de hiperinflación o de insostenibilidad fiscal pronun­ciada, en nuestro país no sean toma­dos en cuenta estos logros. Se puede decir, incluso, que la estabilidad monetaria al igual que el control del déficit son desconsiderados y las más de las veces se encuentran fuera del debate público. La estabilidad monetaria y la sostenibilidad fiscal, no obstante, son benefi­cios para la población como inversión social, de los que provienen muchos otros.

Ocurre que su contrapartida, la descomposi­ción monetaria y fiscal, implica el deterioro del poder adquisitivo que afecta directamente al dinero. Es de tomarse en cuenta a la ciencia. El galardonado por el Nobel de Economía, Milton Friedman, decía: “La inflación es siempre y en todas partes un fenómeno monetario”, esto es, el aumento generalizado de los precios provocado por el aumento de la cantidad de dinero en cir­culación que va mucho más rápido que el creci­miento de la producción.

Lo más interesante de la estabilidad mone­taria y la sostenibilidad fiscal se encuentra en sus efectos sobre las personas, familias y empresas, así como para el mismo Estado ordenando sus cuentas. La estabilidad mone­taria con sostenibilidad fiscal se relaciona con el poder adquisitivo, más tomando en cuenta el escenario de shocks externos como el que tenemos hoy debido a la incertidumbre global.

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Del mismo modo, la estabilidad monetaria y la sostenibilidad fiscal, tienden a fomentar los aho­rros y las inversiones. Las familias tienen la posi­bilidad de planificar mejor su futuro. Sobre esto en particular, citemos un ejemplo que en los dis­cursos pasa desapercibido. En efecto, el gobierno del presidente Santiago Peña viene impulsando algo sumamente interesante sobre lo que mani­festamos más arriba.

Con el Programa Che Róga Porã que este gobierno ejecuta, se está haciendo frente al his­tórico déficit habitacional con el que enfren­tamos desde hace tiempo. Este programa está permitiendo que miles de familias accedan a préstamos que antes no podían y de esta manea obtienen su primera vivienda propia.

Por medio de la Agencia Financiera de Desa­rrollo (AFD) se accede al financiamiento para adquirir, construir, refaccionar, ampliar o terminar la primera vivienda, beneficiándose personas físicas sin contar con un inmue­ble propio como garantía hipotecaria, lo que implica un beneficio de carácter social para sectores como los asalariados, profesionales independientes, comerciantes o micro empre­sarios y cuentapropistas.

Solo en este primer cuatrimestre del presente año, más de dos mil cuatrocientas familias han accedido a la casa propia mediante el programa habitacional Che Róga Porã, a lo que hay que sumar otros productos relacionados al pro­grama habitacional con la AFD. Esto es una tras­cendental inversión social.

Lo mismo se puede decir cuando hablamos de un paso trascendental logrado por el gobierno actual en materia de formar y fortalecer el capi­tal humano de los jóvenes. La alianza estraté­gica con Taiwán es el hito más importante del que se conozca en toda la región para desarrollar infraestructura de inteligencia artificial (IA).

Estamos ante la construcción de uno de los cen­tros de datos de IA más grandes del mundo, la que utilizará energía hidroeléctrica limpia, una oportunidad de desarrollo solo comparado por la construcción en su momento de la represa de Itaipú. Lo mismo se puede afirmar sobre el reciente acuerdo entre el Gobierno y la empresa Tigo en el campo de la tecnología para aplicación de la Academia Global School 42 para la capaci­tación y mejoramiento del talento de los jóvenes estudiantes de nuestro país.

Igualmente, citamos y valoramos el acceso a la tierra para miles de familias campesinas que ahora cuentan con sus títulos de pro­piedad, lo que implica la eliminación de una traba histórica que exigía el alto pago pre­vio en dinero lo que dejaba sin oportunidad a miles de familias rurales.

El Gobierno lleva a cabo una notable inver­sión social hacia los beneficiarios que acce­den a su título de propiedad cumpliendo con el pago en condiciones mucho más accesi­bles que en el pasado, ampliando los plazos de financiación, fortaleciendo el arraigo y el desarrollo en el campo. Esto es un hecho his­tórico. Son 12 mil familias las que accedie­ron a la fecha a sus títulos de propiedad con la gestión eficiente del Instituto Nacional de Desarrollo Rural (Indert).

De igual modo agregamos y de acuerdo a los informes del Instituto Nacional de Estadís­tica (INE) se registraron la creación de 120 mil nuevos ocupados en comparación con el mismo período anterior, destacándose que de cada 10 trabajadores, son prácticamente 7 los que se hallan en el sector formal con el incentivo dado por la Ley n.º 7444/ 25 para las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes).

Estos ejemplos y otros son la muestra de la envergadura que tiene la inversión social que lleva a cabo el gobierno del presidente Peña, cuyo fundamento se encuentra en la estabilidad monetaria y la sostenibilidad fiscal.

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