En los últimos tiempos se volvió común la maniobra de algunos políticos que arrastran cuentas pendientes con la Justicia, ace­lerar candidaturas y emprender tempra­neras campañas, por cierto, con financia­mientos cuyos destinos son poco claros. El caso de Miguel Prieto es uno de ellos, el exintendente de Ciudad del Este fue desti­tuido por un rosario de denuncias e indicios de corrupción que le fueron imposibles de refutar y los tiene chicaneando en el ámbito judicial.

A todas luces la prematura campaña de Prieto es una operación para seducir adeptos en busca de su impunidad ante la serie de ano­malías detectadas durante su administración en la Municipalidad de Ciudad del Este.

Lo que muchos de sus alcahuetes califican de una demostración de popularidad no es más que otra burda y mentirosa campaña para manipular a la opinión pública, principal­mente en aquellos sectores vulnerables que no tienen muchas posibilidades de acceder a la información real del atroz despojo en la comuna esteña en los tiempos de Prieto.

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Así como hizo en Ciudad del Este hace años, Prieto se está promocionando como la alternativa para el descontento y promete los mismos cambios que siendo intendente olvidó y defraudó de manera despiadada. La técnica del descaro es absoluta, desafía con su impunidad pese a los cientos de eviden­cias que condenan su gestión al frente de la municipalidad esteña y mientras trata de entusiasmar a los adeptos en su narrativa de perseguido político va ganando tiempo sin afrontar los cargos pendientes en la Jus­ticia.

Miguel Prieto no busca la Presidencia de la República para cambiar el país. Está jugando su carta de la impunidad con una engañosa candidatura que no tiene chan­ces. Estos son los políticos escombros que quieren utilizar como carne de cañón a la gente para blindarse del castigo que les espera.

El destituido Prieto, dicho por la propia mamá del adjudicado dueño de Tía Chela de Ciudad del Este, usó la estructura y los recursos de la Municipalidad de Ciudad del Este para negocios probolsillo antes que asistir a la gente más vulnerable en los tiempos de la pandemia del covid-19. Un acto de cobardía y abuso que la Justicia no debe perdonar.

La madre del propietario de Tía Chela dijo a nuestro medio, testimonio quedó grabado en nuestras cámaras que Prieto se fue un día a la casa de ellos y “ofreció” hacer nego­cio con la municipalidad. Pisoteó normati­vas de Contrataciones Públicas, maniobró una adjudicación por urgencia para adjudi­car miles de kilos de víveres a una despen­cita que no tenía las mercaderías, desde un comienzo esto fue una compra simulada para desviar fondo y la Fiscalía reveló paso por paso esta gran estafa.

Su ruindad instaló este modus operandi de utilizar parejas, exparejas, comisiones vecinales, leales, operadores para desviar fondos de la municipalidad de manera siste­mática, tal como evidenció la auditoría del equipo interventor de 2025. Sin embargo, el chicanero exintendente sigue impune, chi­canea alevosamente en el ámbito judicial y se cuelga de un apurado proselitismo que se estrellará por su misma soberbia y sus mentiras.

Son alrededor de 60 denuncias arrimadas a la Justicia por la misma gente que le otorgó su confianza en Ciudad del Este cuando Prieto se presentaba como el mesías del cambio. Tres procesos judiciales sostenidos rigurosamente por el Ministerio Público y que desde hace 5 años buscan el peso de la ley para este personaje que ocasionó millo­narios perjuicios a los contribuyentes.

Prieto debe someterse a la Justicia y dejar de usar a la gente, principalmente a los más vulnerables. Tiene que rendir cuentas por las licitaciones amañadas, compras simula­das, la no provisión de la totalidad de víve­res pagados por su administración, por las obras abonadas sin actas de recepción, etc, etc, etc.

La clase política, la prensa y la ciudada­nía tiene que ir sobre Prieto con la misma celeridad que presionan a otros políticos cuestionados por alguna irregularidad. La selectividad y la hipocresía deben acabar porque está dañando intereses de la ciuda­danía.

Quienes tienen cuentas pendientes con la Justicia deben asumirlas y confrontarlas. Prieto no es la excepción a la regla, tiene todo el derecho a candidatarse a lo que quiera, pero antes debe saldar sus pendien­tes con la ley.

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