Nuestra moneda, el guaraní, se viene apreciando con relación al dólar, situación que resulta un hecho monetario de indiscu­tible importancia cuya explicación va más allá del contexto internacional. El guaraní se está volviendo fuerte superando a otras monedas de esta parte del mundo.

La mayor disponibilidad de dólares en el mer­cado hizo que se volviera abundante, lo que resulta en su pérdida de valor con relación a otros signos monetarios como el nuestro. La elevada circulación de la moneda norteame­ricana fortalece al guaraní con una cotización de seis mil guaraníes por cada dólar, luego del techo de los ocho mil de hace un año. La presión a la baja también se debe a la mayor oferta de dólares en el mercado local por el constante flujo desde el exterior, resultado de las exportaciones por parte de nuestro sector agroexportador.

La moneda, es de tomarse en cuenta, res­ponde a los mismos rigores de un bien puesto en el mercado. Por ejemplo, si se cuentan con cada vez más unidades de un bien y en abun­dancia, su precio tenderá a la baja y, contrario sensu, si ese mismo bien empieza a ser escaso y demandado, ascenderá su precio.

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El capital, en todas partes, busca rentabilidad en sus inversiones. Aquí se inicia el círculo virtuoso del desarrollo. Y una moneda esta­ble asegura esa situación, mediante su valor de intercambio y de atesoramiento. Nuestro signo monetario ha logrado contar con esas características y de ese modo se viene apre­ciando. Esto es lo que está ocurriendo con el dólar y el guaraní, cuestión que no es un enigma indescifrable. El propio Banco Cen­tral del Paraguay (BCP) está llevando a cabo una correcta gestión dejando que el dólar siga su curso sin tener que apelar a las interven­ciones, comprando o vendiendo dólares.

En el presente caso y tal como se está dando en el mercado cambiario, estamos asistiendo a la valorización del guaraní debido a que el mismo es considerado como moneda de refe­rencia, estable y predecible en el tiempo. Esto tiene como consecuencia inexorable la valori­zación de la moneda según lo va estableciendo el propio mercado, siendo la sociedad civil, los individuos y las empresas, los que mejor saben lo que les conviene.

No obstante, los intervencionistas del dólar quieren un Banco Central que desvalorice el guaraní en el tipo de cambio. En vez de valo­rar la presente situación de apreciación de nuestra moneda, promueven una banca cen­tral que salga a cortar los picos de la baja del dólar para así elevar su cotización que, por cierto, será artificial y perjudicial.

Para modificar la presente tendencia, se debe­rán comprar dólares para así volverlo más escaso y de ese modo subir su valor, lo que sería el resultado de una acción premeditada en contra de la realidad elegida por la gente o lo que es lo mismo, por el mercado.

Sobre este punto en particular es preciso dejar en claro que la baja en la cotización del dólar se constituye en un beneficio para la economía nacional, por ejemplo, para más del treinta (30) por ciento de los produc­tos importados de la canasta familiar o de los miles de compatriotas comprometidos con préstamos en dólares, pagando en este momento menos debido a la cotización a la baja de la moneda norteamericana. Lo mismo se puede decir de vehículos, motos, repuestos, insumos y maquinarias del exterior que para su compra ahora requieren de menos guara­níes para obtener dólares.

Aquí, desde luego, no dejaremos de mencio­nar al sector exportador que, ciertamente, recibe menos por sus productos puestos en los mercados internacionales, pero el aumento de la producción y la productividad van compensando dicha situación, así como la merma en los precios de compra de maqui­narias, tecnologías e insumos, dada nue­vamente la apreciación que va adquiriendo nuestra moneda. Por último, un motivo que merece destaque en categoría de logro país está en que la fortaleza del guaraní frente al dólar contiene el aumento de los precios inflacionarios de productos y servicios en general.

Todo lo mencionado, igualmente, tiene su explicación en el crecimiento de nuestra economía medido por el producto interno bruto (PIB) impulsado por las buenas políti­cas del Gobierno acompañado por un Banco Central independiente y creíble, cumpliendo con su misión constitucional de preservar el valor de la moneda y asegurar la estabilidad del sistema financiero.

Los intervencionistas de la cotización del dólar que desean desvalorizar el guaraní bien harían en tomar en cuenta el interés de la nación: que nuestros compatriotas cuenten con mejores condiciones de vida mediante una moneda estable y fuerte.

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