De acuerdo a los últimos informes suministrados por el Banco Mun­dial (BM), organización interna­cional propiedad de 189 países miembros de las Naciones Unidas, cuyo obje­tivo es la asistencia financiera y técnica para países en desarrollo, en el presente año, nues­tro país se estará constituyendo en el motor del crecimiento en la región.

Los informes son consistentes con otras agencias de igual importancia como el Fondo Monetario Internacional (FMI) –organiza­ción global cuyo propósito es la estabilidad del sistema monetario internacional– que también da cuenta que Paraguay crecerá este año a más del cuatro (4) por ciento del pro­ducto interno bruto (PIB) consistente con el crecimiento promedio de los últimos años del cinco (5) por ciento del PIB, lo que representa el doble en la región.

Con el debido detenimiento consideramos necesario hacernos las siguientes interrogan­tes que seguidamente iremos respondiendo: ¿Por qué está creciendo nuestro país? ¿Por qué está liderando en la región y qué significa todo ello con relación a la población?

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Existe una casuística al respecto y no mera causalidad. Lo primero que debemos seña­lar y sobre la que no dejaremos de insis­tir –porque es necesario para no relegar un hecho que otros países desearían contar y que nosotros ya lo hemos logrado– se refiere al orden monetario y fiscal con un presupuesto público acorde a las necesidades del país acompañado de un sistema impositivo pro­picio para incentivar el ahorro y la inversión. Esta enumeración de causas no se expresan solo en discursos, sino que responden a una práctica que los paraguayos hemos logrado y que, desde luego, lo tenemos que seguir cui­dando para lograr su permanente mejora­miento.

Sobre el crecimiento de la economía que viene consolidándose, la visualización de una pirámide de base ancha, consideramos que puede ser un modo didáctico de entender sobre el tema en cuestión. En efecto, la base ancha está cimentada en su fuerte macroeco­nomía así como también en factores como el aumento del consumo, la inversión y las exportaciones, sumado a la estabilidad de las variables como la inflación, elemento este último de ineludible importancia.

Específicamente nos referimos a la inflación como un fenómeno monetario que impacta sobre el poder adquisitivo del dinero. En nuestro país hemos logrado la inflación de un dígito, lo que también es apetecido en otros países, llegando al 3 por ciento en el 2025. Por su parte, el déficit fiscal viene reduciéndose, llegando a la fecha al 2 por ciento del PIB, hecho que también merece elogios porque es un acariciado anhelo de los gobiernos en otros países.

Esa base ancha y firme de la pirámide ha hecho, igualmente, que la pobreza en los últi­mos años se haya reducido a un nivel nunca antes visto en nuestra historia e incluso resulta sin precedentes a nivel regional y mundial. De más del 50 por ciento de pobreza, nuestro país cuenta ahora con el 16 por ciento de personas en situaciones de necesidad.

El comercio, la producción, los servicios y la industria en el país, acompañada de las empre­sas, en particular las pequeñas y medianas, son las dinamizadoras directas del empleo y de mejores condiciones de vida de la pobla­ción. Y la razón de esta serie de efectos positi­vos encuentra su explicación en las políticas gubernamentales motivadoras del trabajo y del capital o lo que es lo mismo, aquella base firme y ancha que permite la solidez de la pirá­mide a la que hacíamos mención más arriba.

Por supuesto, aquí no venimos a manifestar halagos infundados así como tampoco esta­mos dispuestos a predicar el pesimismo y la resignación basada en el derrotismo infun­dado de los agoreros del pasado. Decimos que estamos en la senda correcta para seguir cre­ciendo y desde luego también como país tene­mos retos a enfrentar, los cuales requieren ser acometidos con firmeza.

Por ejemplo, mencionemos al déficit fiscal. ¿No fue acaso el gobierno anterior el que nos dejó con un déficit de más del 5 por ciento del PIB rompiendo con la Ley de Responsabilidad Fiscal ? Así fue. ¿No fue con el gobierno ante­rior que se dio inicio a las deudas con provee­doras, vialeras y farmacéuticas? Así fue. Sin embargo, ahora ambos temas fueron aborda­dos con decisión en el presente gobierno del presidente Santiago Peña, logrando bajar el déficit fiscal al 2 por ciento y los compromisos en deudas se empiezan a cumplir.

Estos son los motivos, entre otros, por los cuales tanto el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, dan cuenta en sus respectivos informes que nuestro país se está convirtiendo en el motor del crecimiento en la región.

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