El alto grado de informalidad de las economías en Latino América (LATAM) se encuentra determinado por factores que resultan importantes tomar en cuenta en nuestro país para lograr la tan ansiada formalización. En primer lugar, está el costo para el acceso a la formalización. Este es un motivo sustancial con el que tropiezan las pequeñas y medianas empresas (mipymes), que constituyen la columna vertebral de nuestro mercado laboral, representando más del 90 por ciento del tejido empresarial y concentrando el 80 por ciento del empleo total.
En segundo lugar, se encuentra la casi nula posibilidad de acceder al crédito con intereses bajos y a largo plazo. Esto explica por qué gran parte de las unidades productivas en lugar de crecer conforme a sus planes de negocios, luego no pueden lograr consolidarse, lo que significa desaprovechar recursos como el capital y el tiempo, con el consecuente aumento del desempleo con repercusiones sobre la seguridad. Las citadas causas son las principales; no obstante, existen por supuesto otras razones, pero las mismas conforman su parte medular. Por tanto, ¿qué mejor que acometer con medidas para corregir dichas anomalías que desincentivan la creación de más puestos laborales y sobre todo de más inversiones?
Al respecto, desde el inicio del período de gobierno del presidente Santiago Peña se buscaron las soluciones concretas para lograr la formalización de la economía y es así que, con acierto, desde la administración gubernativa actual se ofrecieron las medidas correctas.
Lo primero que se hizo fue contar con una legislación más moderna acorde a las necesidades con las que se enfrentan las empresas, empezando como ya dijimos, por las pequeñas y medianas, lugar donde se relacionan el capital y el trabajo de miles de nuestros compatriotas y extranjeros que viven en nuestro territorio.
En efecto, una correcta legislación está haciendo posible lo que parecía difícil de lograr. La formalización mediante incentivos hoy es una realidad. Así, y a modo de ejemplo a ser tomado en cuenta, tenemos que solo en el año 2025, en nuestro país se emitieron un total de prácticamente quinientas mil ( 500 mil) cédulas mipymes, un resultado de carácter histórico logrado, precisamente, por medio de una legislación correcta y razonable como la Ley 7444 del año 2025 y su decreto reglamentario.
La obtención de la respectiva cédula reconoce la personería jurídica y su entidad como servicio, comercio e industria mediante el Registro Único de Contribuyentes (RUC) que, como sabemos, en nuestro país viene a ser el número identificador fiscal, gestionado ante la Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) para personas físicas y jurídicas. Y lo importante, mediante trámites simplificados acompañados de sustanciales reducciones en los costos.
De este modo, las actividades del rubro correspondiente emiten sus facturas legales, pagan sus tributos y de igual importancia se formalizan los negocios y se bancarizan. Todo ello, permite de modo automático que con la cédula mipymes se obtenga una cuenta en una entidad bancaria, tal como afirma correctamente Marco Riquelme, ministro de Industria y Comercio.
Sin duda, en la era de la tecnología la automatización del sistema de emisión a través del uso del sistema digital en vez del manual como se hacía antes, es el camino adecuado. Sobre este logro, el Ministerio de Industria y Comercio (MIC) ofrece una valorable información. Se inscribieron en menos de un año de haberse implementado la mencionada legislación ( Ley 7444 / 2025) 433 mil micro empresas; 28 mil como pequeñas empresas y 9 mil como medianas empresas. Ahora bien, esta respuesta tiene a su vez su complemento necesario que, como dijimos al comienzo, se debe a que los costos se han reducido significativamente para el acceso a la formalidad, agregando otros beneficios.
Se refieren estos beneficios, entre otras cosas, a la exoneración de patentes municipales y tasas por tres años para micro empresas y el descuento de hasta setenta y cinco (75 %) a partir del cuarto año, a lo que se adiciona el acceso a la seguridad social de salud y jubilaciones para trabajadores y dueños de las empresas y se sustituyen las infracciones en categoría de multas por cursos de capacitación. Asimismo, y tomando en cuenta la realidad de nuestro mercado laboral y nivel de inversiones, se permite contratar personal pagando el 80 % (ochenta por ciento) del salario mínimo legal en los primeros tres años.
Como podrá percatarse el lector, la reducción de costos y la emisión automática de Cédulas Mipymes redundan en beneficios para las empresas y para la economía en su conjunto con la bancarización y el acceso a créditos con tasas reducidas y a largo plazo. Estamos ante la transformación de la informalidad nunca antes vista en nuestro país.

