El desarrollo de la economía está teniendo algunos elementos que ayudan a esperar que este será otro excelente año y que lo expe­rimentado en 2025 con un alza del 6,6 % del PIB podría repetirse. Uno de los tópicos muy positivos es el buen rendimiento de la actividad agrícola, especialmente el de la soja, que se perfila con muy buen pano­rama.

La producción de soja en la campaña actual 2025/26 sería la más alta, ya que supera­ría 11,0 millones de toneladas, un aumento que estaría cerca del 8,0 % con relación a la cosecha anterior. De ser así, podría ser el mayor volumen obtenido en la historia del Paraguay.

Se estima que la gran producción del grano dará un fuerte empuje a la actividad econó­mica nacional y ayudará a que este año sea otro excelente ciclo de creación de riqueza en el país.

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Voceros del sector vinculado a la agricul­tura refirieron que esperan mejores ren­dimientos que el año anterior teniendo en cuenta el comportamiento del clima, que ha sido excelente. Dado que incluso la cosecha tardía está consiguiendo un buen desarro­llo, el optimismo de los productores está muy alto.

El buen desempeño del sector agrícola, que tendrá este año mejores números que el anterior dará un empuje importante al alza de la economía en general. Lo que podría ser decisivo para llegar a cifras similares a las de 2025, de acuerdo con los analistas del sector. Esto sobre todo si se tiene en cuenta que las demás áreas económicas están con buenos pronósticos.

Los hechos recientes están mostrando que la matriz productiva de nuestro país ya no es esencialmente la agricultura, porque últimamente otros sectores han mejorado mucho y apuntalaron el crecimiento eco­nómico. Debido a ello el mejor desempeño agrícola que se prevé para este período con­tribuirá a incrementar lo que se ha logrado últimamente con el empuje de otras áreas económicas, como las industrias en la pro­ducción de bienes y servicios que anterior­mente no tenían gran peso.

Como ha señalado a un medio periodístico el presidente del Banco Central del Para­guay (BCP), Carlos Carvallo, en los últimos años el crecimiento de la economía para­guaya se vio empujado por la diversifica­ción de su estructura productiva. Esto le ha permitido estar más fuerte ante las crisis regionales y los golpes climáticos riguro­sos. Esta diversificación del crecimiento proviene de sectores no tradicionales, que han tenido gran movimiento en los últimos años, como el comercio, la intermediación financiera, el transporte, las telecomunica­ciones. Lo que ha permitido que los servi­cios tuvieron una mayor participación en la economía.

Según Carvallo, el mayor dinamismo de los sectores económicos no tradicionales, la evolución de la estructura productiva, ade­más del impacto en los indicadores sociales como la pobreza y el empleo hacen posible la transformación económica que permite que nuestro país pueda tener más fuerza para soportar los choques que provienen del exterior.

El alza de la participación de los dife­rentes sectores no rurales en la activi­dad económica del país no quita la gran importancia que tiene la agricultura. Por eso el buen desempeño que está teniendo el área agrícola en estos momentos es de gran trascendencia para un crecimiento sólido, sobre todo con la incorporación de nuevos cultivos.

Los buenos números de la economía en los últimos años tienen su repercusión en la sociedad paraguaya, pues posibilitan la creación de mayor cantidad de empleos y la reducción de la pobreza.

La cantidad de pobres ha disminuido fuer­temente el año pasado, ya que del 19,6 % de la población en 2024 bajó al 16 % en 2025, lo que indica que más de 213.000 perso­nas salieron de la pobreza, así como tam­bién otra cantidad ya no está en la pobreza extrema. Son los niveles más bajos del por­centaje de gente pobre registrados en la historia del país, un dato de valor extraor­dinario.

Teniendo en cuenta la incidencia del buen desempeño económico en la sociedad es importante resaltar que se está en otro año con señales de que la actividad productiva sigue en alza. No se trata de un simple dato estadístico sin mayor importancia, sino de una realidad que tiene efectos decisivos en la vida de las personas. Pues cuanto más se produzca y se creen nuevas fuentes de tra­bajo, habrá menos pobres y crecerá el bien­estar de la mayoría de la gente.