El Paraguay tiene posibilidades concretas de capitalizar alrededor de 1.000 millones de dólares si ela­bora una economía de carbono, en que se junte la biodiversidad, la producción y la competitividad aprovechando sus venta­jas naturales. El mercado de carbono se crea a partir de acuerdos internacionales con la participación de países y empresas, con el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Para lograr este obje­tivo las autoridades nacionales están traba­jando con las empresas privadas interesadas en obtener ventajas de diversa índole para el país, no solo en lo económico sino también en lo ambiental.

La economía del carbono es un sistema que asigna un valor monetario a la reducción o captura de emisiones de gases de efecto invernadero. La idea es convertir al Para­guay en un centro regional para la inversión climática y que capte suficientes recursos económicos y financieros. El ministro del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades), Rolando de Barros Barreto, señaló que lo que se pretende es generar ingresos a tra­vés de las riquezas naturales que ya posee el país, “apoyar justamente al Gobierno de Paraguay con esta gran oportunidad de más de mil millones de dólares que podemos capitalizar a favor nuestro”.

El tema surge en ocasión del encuentro internacional denominado Paraguay Car­bon Forum 2026 que se lleva a cabo en el país y que pone de manifiesto las potencialidades que se tiene en la materia.

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Para profundizar en el tema, el secretario de Estado resaltó que en la actualidad se está construyendo una economía de car­bono que pone la biodiversidad junto con la producción y la competitividad, lo que se espera permitirá conseguir mejores precios de los productos nacionales. “Estamos posi­cionando al país como un hub regional de carbono e inversión de sostenibilidad, con capacidad real de atraer diferentes tipos de actividades y generar impactos socioeconó­micos”, explicó de Barros Barreto. La idea es generar ingresos a través de las riquezas natu­rales que tiene el país, apoyando al gobierno nacional en este propósito de capitalizar sufi­cientes recursos financieros.

Mencionó el secretario de Estado que el objetivo propuesto se podrá alcanzar mediante la valorización de las áreas sil­vestres protegidas, de los recursos hídri­cos, con la transición energética. Dio como ejemplo que esto se hará reemplazando en el transporte público el uso de los derivados del petróleo por la energía limpia y renovable como la eléctrica.

De producirse lo mencionado, el país captará suficiente crédito de carbono para ponerlo a comercializar en el mercado correspon­diente. Esto posibilitará mayores ingresos financieros para la economía nacional gra­cias a la economía verde. Conviene recordar que existe una ley nacional sobre créditos de carbono. Esta norma reglamenta cómo se puede generar, registrar y hacer la comercia­lización de créditos de carbono con el pro­pósito de mitigar el impacto de los gases de efecto invernadero (GEI) que se emiten.

Los gases de efecto invernadero son com­ponentes gaseosos de la atmósfera, natura­les o producidos por la actividad humana, que absorben y emiten radiación infrarroja, atrapando el calor del sol en la superficie terrestre. Actúan como una manta que man­tiene la temperatura del planeta apta para la vida, pero su exceso causa el calentamiento global. El principal gas que tiene incidencia en el planeta es el dióxido de carbono, que produce la quema de combustibles fósiles (carbón, petróleo líquido, gas), deforestación y ciertos procesos industriales. Se le consi­dera como el más importante causante del cambio climático teniendo en cuenta su alto volumen de emisiones.

Durante el Paraguay Carbon Forum, el pre­sidente de la república Santiago Peña mani­festó que nuestro país se quiere convertir en un referente tradicional en la genera­ción, certificación y comercialización de créditos de carbono de alta calidad. Señaló que teniendo en cuenta que estamos en un mundo que necesita “descarbonización”, el Paraguay es un aliado natural dado que el 15 % de su territorio está bajo el régimen de áreas silvestres protegidas y más del 40 % se encuentra cubierto por bosques nativos.

La mencionada iniciativa con alto sentido de protección medioambiental es una opor­tunidad más que tiene nuestro país para ayudar a hacer un mundo más habitable, para combatir el calentamiento global y ali­viar los efectos adversos del cambio climá­tico que cada vez están ocasionando más trastornos. Y permitirá obtener beneficios económicos a los productores familiares, las comunidades indígenas y los jóvenes emprendedores.

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