La construcción de infraestructura llevada a cabo como obras públicas es un motor para que la economía adquiera su rol protagónico, dinámico y de este modo influya sobre el comercio, la producción y la industria. Las obras de infraestructura, como sabemos, afectan la competitividad, reducen los costos logísticos, atraen inversión y todo ello finalmente son propiciadoras de puestos laborales directos e indirectos, de fuerte impacto en cualquier país y más en uno como el nuestro en categoría de emergente.
De manera que si desea multiplicar la actividad privada, entonces, una de las maneras precisamente de conseguir ese objetivo se encuentra en la construcción de obras de infraestructura pública sin demoras y atrasos. Las obras que ya se hicieron y se están haciendo en este gobierno impulsan e impulsarán todavía más la contratación de mano de obra, fomentando sectores como el uso intensivo del cemento, más aun tomando en cuenta que Paraguay cuenta con una empresa estatal y otras privadas de excelencia dedicadas a este rubro.
Las dilaciones en las obras públicas en general no hacen más que afectar a los sectores involucrados en la economía, afectando a la población tanto en el lugar de modo directo donde se realizan los trabajos como en otros lugares de modo indirecto dado su efecto multiplicador. Es por ello que no hay tiempo para las demoras. La dedicación y la creatividad tienen que ser total, por ejemplo, cuando se trata de cubrir las deudas que existen y que pueden ser subsanadas con medidas modernas acordes a las necesidades que tenemos.
Al respecto, consideramos plausible que el Gobierno nacional a través del Ministerio de Economía y Finanzas haya planteado a las empresas vialeras el régimen del factoring como medio de pago expeditivo y seguro y de ese modo impedir mayores inconvenientes en las tareas de construcción.
Importantes sectores involucrados como la Cámara de la Industria de la Construcción (Capaco) y la Cámara Vial Paraguaya (Cavialpa) recibieron con beneplácito esta iniciativa del Gobierno. Las deudas contraídas junto con el difícil acceso al financiamiento en el sistema financiero, es cierto, son un obstáculo, pero que sin embargo bien podría ser subsanado con la mencionada medida propuesta por el Gobierno.
La toma de decisiones luego del respectivo y profundo análisis requiere de conciliar la buena voluntad así como de dotar a los protagonistas de la debida certidumbre y seguridad, elementos indiscutibles que por medio del factoring pueden ser logrados. Esta medida cuenta, además, con garantía soberana, permitiendo a las empresas ceder sus facturas a una entidad en el sistema financiero para así recibir el pago anticipado.
Corresponde hacer el debido énfasis en lo siguiente. Que la utilización del factoring para saldar las deudas y pagar nuevos financiamientos son posibles debido a que nuestro país cuenta con una legislación en la materia. La Ley 6542 del año 2020 precisamente establece el régimen jurídico financiero del factoring con garantía soberana. Esto implica que una empresa determinada puede ceder sus facturas o derechos correspondientes a un cesionario, generalmente una entidad financiera, y de ese modo lograr la liquidez necesaria, mientras se gestionan los pagos del Estado.
Sobre este tema en específico, no podemos sustraernos de la actual realidad internacional. El conflicto bélico suscitado apenas días atrás en Medio Oriente no se limita, tal como se ha visto, a tres países: los Estados Unidos, Israel e Irán. Es mucho que esto. El comercio internacional puede ser gravemente afectado dado que el transporte de commodities de vital importancia como el petróleo y el gas pasa por el Estrecho de Ormuz, una zona que, si bien no es muy amplia geográficamente hablando, guarda un alto interés estratégico para la economía global.
Por tales y suficientes motivos esbozados en este espacio, en nuestro país debemos seguir apostando por las obras de infraestructura, por lo que sería un error grave que las mismas no sigan realizándose. Está en juego y no solo en el largo plazo, sino que también a corto plazo, la competitividad, la inversión y la reducción de los costos logísticos que el Paraguay requiere para seguir creciendo. Para las obras de infraestructura, se tiene que dar impulso, y cuanto antes mejor, al factoring.

