El Ejecutivo decidió utilizar las fuerzas públicas de manera conjunta y coordinada para hacer frente a algunos casos de secuestro y otros tipos de violencia que se dieron en sitios ubicados entre los departamentos de Caaguazú y Canindeyú. La intervención unificada de las fuerzas militares y policiales ayudará a dar más fuerza al operativo y aumentará la seguridad pública en las zonas con problemas.
El propósito es garantizar la tranquilidad de la ciudadanía y eliminar cualquier tipo de delincuencia que intente romper el bienestar de la gente que trabaja y quiere progresar mediante su esfuerzo cotidiano.
Se habló de que el que secuestró al ciudadano Almir de Brun da Silva sería el grupo armado que en años pasados realizó varios secuestros y crímenes con el fin de amedrentar al Gobierno y proponer otra conducción política. Luego de más de un lustro vuelve a aparecer con la misma siniestra intención de secuestrar, matar y hacer daño a la ciudadanía sin importarles nada más que sus tétricos propósitos criminales con supuesta intención política.
Fuentes del Poder Ejecutivo señalaron que el Consejo de Defensa Nacional (Codena) decidió que intervengan las fuerzas públicas para eliminar los problemas de seguridad existentes a fin de que vuelva todo a la normalidad.
El titular del Codena, Cibar Benítez, explicó que es necesario que los elementos de las fuerzas militares actúen en forma coordinada con sectores de otras instituciones estatales en las zonas geográficas que están fuera de los departamentos en que se estableció anteriormente la actuación de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC). Porque la intención es que las Fuerzas Armadas hagan su tarea de seguridad donde exista la amenaza. “No podríamos quedarnos como institución nacional atada a unos límites internos territoriales, siendo nosotros una República unitaria. Ahí donde haya amenaza van a estar elementos de las Fuerzas Armadas, limitadas por supuesto y por algo específico”, anunció el directivo de Codena.
El ministro del Interior, Enrique Riera, indicó que se trata de hacer una flexibilización del poder de fuego del Estado ante la amenaza que puede existir en el territorio nacional. Explicó que la determinación que se ha tomado obedece a una orden del presidente de la República, Santiago Peña, que decidió hacerlo para concretar mayores medidas de seguridad. Por ello se decidió establecer lugares de control de documentos de vehículos y de personas, los retenes, para que se pueda sentir la presencia del Estado.
Que el Gobierno se ocupe de poner el máximo de cuidado militar y policial para combatir a los delincuentes que pretenden socavar la tranquilidad de la gente con secuestros y otros delitos es una buena señal. Y una decisión muy oportuna, porque como país en plena tarea por el crecimiento económico y el bienestar de su gente no debe tolerar a la locura criminal de los que con el secuestro y otros comportamientos de gran violencia quieren ir contra el derecho a la vida, la tranquilidad de la ciudadanía y la seguridad de las personas.
Nadie, ninguna agrupación, partido político o nucleación cívica puede utilizar la violencia para imponer sus puntos de vista o hacer valer sus intenciones. Son actitudes criminales que solo adoptan los delincuentes que, usando algunas ideas poco razonables, quieren imponer posiciones cuestionables y posturas políticas que ya no funcionan ni para engañar a los más ingenuos.
El Paraguay, en toda su historia, ya ha sufrido bastante por la incursión de criminales disfrazados de gente pacífica que han querido imponer posiciones políticas que solo sirvieron para el fracaso. No se puede soportar el secuestro, el robo, la agresión de cualquier tipo, o la muerte de seres humanos para aceptar ciertas posiciones ideológicas o políticas.
El que mata, aunque use la ropa o la bandera que se le ocurra, es un asesino. Como el que roba, con el pretexto o la explicación que fuere, es un simple ladrón. Ambos merecen el rechazo y el castigo que les corresponde de acuerdo con las disposiciones legales. Lo que está mal no se puede aceptar y debe ser rechazado y combatido con energía.
Por ello la ciudadanía tiene que acompañar la postura asumida por el Gobierno nacional contra la delincuencia y la criminalidad. Lo importante es que se persiga a los que quieren hacer daño y se apoye a quienes procuran el bienestar de las personas.

