Miles de juguetes, desde simples muñecas y pelotas hasta vehículos a control remoto, piscinas, ayudaron a calmar la fiebre de los compradores que se desató ayer en la previa a la visita de los Reyes Magos.
En Eusebio Ayala, en los centros de compras como el Mercado 4 y los distintos shoppings se vio a verdaderas multitudes hurgando por encontrar lo que los chicos habían pedido en sus cartas. "Tuvimos buenas ventas, no nos podemos quejar", dijo un vendedor sobre Eusebio Ayala contento por haber entregado una bicicleta flamante. "Hay ofertas en una amplia gama de precios, así que la gente puede elegir de acuerdo a su presupuesto", planteó.
HISTORIA
El fascinante relato bíblico de José y María buscando un sitio donde poder dar a luz en medio de persecuciones y apremios, tiene una historia detrás. Adjudicada a los antiguos cristianos, la primera representación del acto del pesebre viviente, por ejemplo, la hizo en la Nochebuena de 1223, el mismísimo San Francisco de Asís, en una cueva próxima a la ermita de Greccio en Italia. Los franciscanos usaron el pesebre en su evangelización en América y fue allí que comenzaron a incorporar los frutos de la tierra nuestra, fecunda y vital, y a darse las representaciones con indígenas y criollos, llegando hasta nuestros días.
Así, Melchor, Gaspar y Baltasar de acuerdo a la leyenda visitan las casas dejando a los niños los regalos que hayan pedido en su carta. En la antigüedad se denominaba "magos" a los sacerdotes eruditos del Antiguo Oriente que acudieron al nacimiento de Jesús de Nazaret a rendirle homenaje y entregarle regalos. Los nombres actuales de los tres reyes magos, Melchor, Gaspar y Baltasar, aparecen por primera vez en el Siglo VI, en el famoso mosaico de la basílica de San Apolinar.

