Después de mucho tiempo, las incorporaciones fueron volvieron a resaltar en Cerro Porteño. Desde el charrúa Ignacio Pallas, hasta Óscar Ruiz, quien ha maravillado en esta última parte del torneo, contribuyeron a que el Ciclón esté a un pasito de ser campeón por trigésima segunda ocasión en el fútbol paraguayo.

En los últimos tiempos, la elección de los refuerzos, ha sido todo un problema en campamento azulgrana. Muchos pasaron por el club con más pena que gloria y a inicios del año y del segundo semestre, era las grandes incógnitas de Cerro. Para bien del Azulgrana, la mayoría de las incorporaciones han rendido a cabalidad y fueron el soporte de esta gran segunda rueda del Clausura.

En el fondo encontró solidez con el charrúa Ignacio Pallas, al que le cuesta lucir en espacios grandes, pero que ha sabido recompensar con otras virtudes, como el juego aéreo y el anticipo. Hoy día es la mejor dupla para Marcos Cáceres, quien es su complemente perfecto, por velocidad y empuje.

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En el medio, Juan Aguilar esperó su momento y cuando le dieron la titularidad, nunca más la soltó. Como en Guaraní, siempre actúa con perfil bajo, pero hoy por hoy es el pilar del equipo de Leonel Álvarez. Es el que le da equilibrio al equipo y el que le garantiza libertad a Rodrigo Rojas, quien se proyecta con mayor frecuencia en ofensiva. Es la primera salida clara del Azulgrana y marca mucha presencia en ese medio muy alegre.

Óscar Ruiz, quien ya llegó a principios de año, comienza a demostrar su verdadero potencial. Quedaban muchas dudas sobre su contratación y la timidez que no le deban explotar sus cualidades. En esta última parte del torneo, ha sido determinante en las victorias del Ciclón. Marcó cinco goles en sus últimos tres partidos y colectivamente ha mantenido una tarea impecable.

Óscar Ruiz dejó la timidez atrás y muestra el potencial que había insinuado en Capiatá.FOTO:NÉSTOR SOTO

Arriba, los atacantes fueron los que más se lucieron. Diego Churín apareció en un momento crítico para salvar en varios partidos al equipo de Leonel Álvarez. Con él, Cerro encontró un verdadero “9”, pero que tiene el plus de saber jugar con la pelota en los pies. El atacante argentino no solo le dio contundencia al Ciclón, sino esa maña en ofensiva, para incomodar en todo sentido a la defensa rival. Churín lleva 9 goles y es el artillero del equipo.

Alfio Oviedo es otro que ha alcanzado un nivel superlativo y con las bajas constantes de Churín, fue el que puso la cara en ofensiva. Con 21 años, se perfila ser uno de los delanteros paraguayos más completos de la actualidad. Además de definidor, tiene la virtud de ser encarador, ya que le sobra velocidad y potencia. Al igual que su compañero de ofensiva, sabe jugar de espaldas y pivotear para algún compañero que llegue desde atrás. El exIndependiente ya tiene 7 conquistas y ha marcado en los últimos tres duelos del Azulgrana.

Alfio Oviedo agarró confianza y comienza a ser clave en Cerro. Foto: Osvaldo Escobar.

Cristian Insaurralde por su parte, ha aportado buenas y malas, pero es el que le da la variante ideal al equipo. Cuando no existen espacios dentro de un partido, es el que prende chispa y marca diferencia por su velocidad e inventiva. Es especialista en ganar los costados y ha rendido tanto de extremo como segundo punto. Ahora perdió la titularidad, pero vuelve a ganar terreno de a poco.

Están en deuda

Los que no han cumplido con las expectativas, fueron Julio Irrazábal y Nelson Haedo Valdez. El volante casi no está en la consideración del DT Leonel Álvarez y el atacante ha sido perseguido por las lesiones y otras veces ignorados por el entrenador, que evidentemente prefiere otro tipo de delantero.

Nelson Haedo no ha podido tener continuidad en Cerro.

Los números indican el pésimo semestre de ambos. Haedo apenas jugó ocho encuentros y disputó 320 minutos, sin convertir un solo gol. Por su parte, Irrazábal solamente estuvo presente en dos juegos y estuvo en cancha 180 minutos.


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