• Jorge Torres Romero

Paraguay acaba de demostrar al mundo que sus instituciones pueden responder ante una crisis política de enorme magnitud. Lejos del caos, la violencia o la incertidumbre permanente, el país encontró una salida institucional. Una verdadera cátedra de madurez democrática que debe convertirse ahora en una oportunidad para recuperar la confianza, reconstruir y avanzar.

Pero superar una crisis política no significa haber resuelto los problemas del país. Para Pedro Alliana comienza una etapa mucho más exigente: pasar de la estabilidad institucional a los resultados concretos.

El nuevo presidente tiene tres desafíos urgentes: enfrentar la crisis financiera, mejorar sustancialmente el sistema de salud pública y acelerar las obras de infraestructura que necesita el Paraguay. No hay tiempo para diagnósticos interminables, excusas ni discursos vacíos. La ciudadanía necesita respuestas.

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En el sistema financiero, la prioridad debe ser recuperar la confianza, proteger a los ahorristas y garantizar que las instituciones de control cumplan efectivamente su función. En salud, terminar con el peregrinaje de pacientes, la falta de medicamentos y las deficiencias que castigan a miles de familias. En infraestructura, destrabar proyectos, ejecutar presupuestos y convertir las promesas en obras visibles.

Alliana tiene una ventaja: posee carácter, conoce el poder y sabe tomar decisiones. Ahora deberá demostrar que esa firmeza puede traducirse en gestión. No necesita grandes anuncios. Necesita meter goles. Acciones simples, rápidas, efectivas y de alto impacto ciudadano que permitan recuperar la credibilidad del Gobierno y recomponer la imagen de su partido.

La Asociación Nacional Republicana también enfrenta una oportunidad histórica. La mejor manera de recuperar la confianza de la ciudadanía no será mediante discursos partidarios, sino demostrando que puede corregir errores, renovar prácticas y gobernar con resultados.

Hay, además, una cuestión fundamental: la Justicia.

La respuesta judicial frente a la crisis política ha sido contundente. Ojalá esa misma determinación, independencia y celeridad se aplique a todos, sin distinción de colores partidarios.

La Justicia no puede ser implacable con unos y complaciente con otros. Las causas que involucran a referentes opositores como Rafael Filizzola, Miguel Prieto y otros dirigentes también merecen respuestas judiciales oportunas, respetando siempre la presunción de inocencia y el debido proceso.

Ser opositor no puede convertirse en un carnet de impunidad, de la misma manera que pertenecer al oficialismo no puede significar una condena anticipada. La ley debe ser una sola para todos. Sin privilegios, sin persecuciones y sin protecciones políticas.

Tiene la oportunidad de marcar un antes y un después. De demostrar que el Paraguay puede salir fortalecido de una crisis, que la política todavía puede ofrecer soluciones y que el Partido Colorado es capaz de renovarse desde la gestión.

Pero en política, como en el fútbol, no alcanza con tener la pelota. Hay que meter goles. Y hay que empezar a meterlos ya. Puedo estar equivocado, pero es lo que pienso.

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