- Marcelo Pedroza
- Doctor en Psicología y Magíster en Educación
- mpedroza20@hotmail.com
En “Sobre los sueños“, obra escrita por Sinesio de Cirene (370 - 413.), filósofo formado en el ambiente intelectual del neoplatonismo tardío y uno de los discípulos conocidos de Hipatia de Alejandría, que llegó a ser obispo de Ptolemaida en Cirenaica, se puede leer acerca de la imaginación.
El término phantasía designa una facultad por la que se presentan imágenes o representaciones al alma. Sinesio le concede a la imaginación una función filosófica relevante. El estudio de la misma encuentra una fuente extraordinaria en el texto citado.
En el marco platónico, el ser humano se relaciona con el mundo sensible aunque también posee capacidades intelectivas orientadas hacia lo inteligible. La imaginación puede entenderse como una mediación entre estos ámbitos, es que trabaja con imágenes vinculadas a la experiencia y esas imágenes pueden intervenir en el pensamiento.
Sinesio se pregunta sobre el valor de las imágenes que aparecen durante el sueño. Aquí nace el pensamiento filosófico, el que permitirá el desarrollo de las corrientes que se han manifestado con respecto al asunto en el devenir de la historia.
El contexto es relevante, como en todo abordaje de esta temática, Sinesio forma parte de una realidad filosófica y religiosa, contempla por lo tanto, una dimensión adivinatoria en cuanto a los sueños, a los que consideraba dignos de investigar.
La complejidad de la experiencia interior, dotada de percepción, memoria, imaginación y pensamiento, la expresa en sus escritos. Es por eso que las imágenes oníricas le suscitan interés. Su estudio está sostenido en el asombro, premisa central ante cualquier interrogante existencial.
La maestra Hipatia de Alejandría marcó una época. Orestes y Cirilo fueron testigos de su impronta. También sus alumnos, entre ellos, Sinesio. Este documentó su relación a través de las cartas que le enviaba.
En la carta 154 le dice con relación a Sobre los sueños: “Contiene una indagación sobre el alma imaginativa en su totalidad, y sobre otros puntos que aún no han sido tratados por ningún filósofo griego“.
El intercambio, a través del diálogo de las esquelas, fomenta la práctica filosófica. La correspondencia entre ellos es un legado inconmensurable.
Las imágenes pueden ayudar a pensar. Requieren interpretación, por consiguiente reflexión. En la tradición neoplatónica, Sinesio de Cirene le otorgó un lugar especial al problema filosófico del alma imaginativa.

