• POR BENJAMÍN LIVIERES
  • Analista político

La lectura de las elecciones nor­malmente se “acomoda” al interés político de quiénes la realizan. El análisis se sustituye fre­cuentemente por la propaganda y la honestidad intelectual por las medias verdades o directamente por el engaño. Sin embargo, los resultados son datos objetivos que confirman o destruyen lo que se dice al respecto, moderando los excesos de triunfalismo de los ven­cedores y exponiendo los fracasos que pretenden ocultar los derrotados.

Esos datos, que no son otra cosa que el resultado de la voluntad popular, indi­can que la ANR aumentó considerable­mente la cantidad de municipios bajo su administración, pasando de 163 a 187, sobre un total de 263 (65,2 % a 71,1 %). En Central, de histórica mayoría liberal, conquistó 3 nuevos distritos y gobernará en 12 de los 19, mientras que en Itapúa recuperó Encarnación des­pués de una década. Una elección muy buena, aunque opacada por la ajustada victoria de la oposición en Asunción y el triunfo de Yo Creo en Ciudad del Este, por un amplio margen.

El Partido Liberal decreció notoria­mente a nivel nacional y, de 71 inten­dentes electos por dicho partido en el 2021, este año se redujo a 34, a los que deben agregarse los que encabezaron alianzas con otras fuerzas políticas. En total, son más de 20 las jefaturas comunales perdidas, según lo mani­festado por Alcides Riveros, su pre­sidente.

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El llamado “tercer espacio” obtuvo un importante triunfo en capital, donde todas los partidos y movimientos de oposición, incluido el radicalismo auténtico, promovieron la candida­tura de la exministra de Cartes Sole­dad Núñez. Sin embargo, para la Junta Municipal la ANR obtuvo un amplio triunfo, alcanzando el 53 % de los votos, suficiente para acceder a 15 de las 24 bancas, de las cuales solo 3 pertenecen al equipo de la intendenta, 3 al PLRA y 3 a Patria Querida.

Otros datos de suma importancia: del total de votos emitidos para intendente a nivel país, la ANR obtuvo 1.516.693, el PLRA 504.000 y otros (terceras fuerzas) 848.193, lo que significa que las fuerzas de oposición cosecharon, juntas, 1.352.193; cifra que la ubica 164.500 votos abajo de los colorados.

De lo expuesto se desprende que los colorados son los grandes vencedo­res de estas elecciones municipales, reafirmando así su hegemonía polí­tica en el escenario nacional y el lide­razgo de su presidente, Horacio Car­tes. El tercer espacio, cuyo principal referente es Miguel Prieto, crece en influencia y se coloca en carrera para futuros compromisos. Y el PLRA, el gran derrotado, sumido en una crisis que incluso amenaza su continuidad como segunda fuerza.

Estos son los hechos. Después viene la propaganda. Unos tratando de mini­mizar el fracaso, como los dirigentes liberales, y otros presentándose como “los padres de la victoria”, aunque poco o nada tuvieran que ver con ella, como referentes del Gobierno y algún gober­nador despistado, dejando al descu­bierto un alto grado de infantilismo político.

Ahora arranca una nueva etapa, ya rumbo al 2028, completamente dis­tinta a la culminó con la reciente elec­ción. Ahora sí estará en debate lo que hasta el domingo no asomó ni de refi­lón, la gestión de Peña, que será “ple­biscitada” en forma permanente. Y en torno a esto se irán configurando los alineamientos políticos y las candida­turas que pugnarán en los próximos comicios, de cuya definición dependerá que esa diferencia de 164.500 votos del presente aumente o se evapore.

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