- POR ARTURO PEÑA VILLAALTA
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Meses atrás, tres paraguayas eran rescatadas de un local nocturno en Brasil, en la región fronteriza con Alto Paraná. Fueron llevadas bajo engaños y terminaron siendo explotadas sexualmente. Entre las rescatadas había una menor de 12 años.
La Triple Frontera, entre Paraguay, Brasil y Argentina, es un área de intenso tráfico de personas para actividades comerciales y turísticas, lo que es aprovechado por delincuentes que captan víctimas para trata de personas, especialmente para fines sexuales. Es una de las zonas más críticas.
El pasado 23 de setiembre se recordó Día Internacional contra la Explotación Sexual y el Tráfico de Mujeres, Niñas y Niños. La fecha se perdió en medio de la vorágine de las noticias políticas, del fútbol y otros temas.
Pero ese mismo día, el Observatorio del Ministerio Público dio a conocer un informe que no habría que dejar pasar así nomás. El mismo señala que el 52 % de las causas ingresadas en el Ministerio Público como trata de personas es por explotación sexual, y afecta en su mayoría a mujeres de entre 14 a 29 años. Se identificaron 665 presuntas víctimas tras el análisis de 653 causas, ingresadas entre los años 2019 y 2025.
El informe aclara que la explotación sexual “incluye prostitución, servidumbre sexual u otros tipos de servicios sexuales, actos pornográficos y producción de material pornográfico”.
El 65 % de las víctimas afectadas son mujeres. El 78 % se concentra en el grupo de 14 a 29 años, siendo 51 % menores, o sea, mujeres de hasta 17 años. El 20 % de víctimas mujeres tiene entre 30 y 44 años.
En julio pasado se realizó en Asunción el Foro Nacional Paraguay sin trata. En este evento se ofrecieron datos muy reveladores de cómo actúan estas redes de tráfico. Entre ellos, uno realmente alarmante: la trata de personas está siendo una actividad ilícita tan o incluso más lucrativa que el tráfico de drogas. Y es que el espectro se ha extendido cada vez más hacia menores e incluso al tráfico de órganos, una actividad criminal que debería ser investigada con mucho mas profundidad.
Explicaron que el sistema de captación cambió del tradicional persona a persona a los medios digitales y uno de los más comunes son los programas para viajar y trabajar en el exterior mediante agencias de viajes falsas.
Calificada como “la esclavitud del siglo XXI”, la trata de personas es un flagelo que se expande no solo en la región, sino en el mundo. Las personas captadas son llevadas de un lado a otro mediante engaños o amenazas, por lo que los casos son difíciles de identificar al momento de cruzar una frontera, que es el principal filtro. De ahí que se deben reforzar los sistemas de control.
Pero también se debe trabajar en la concienciación a través de campañas, iniciativas en diversos ámbitos, que lleguen en especial a los jóvenes en los colegios y universidades, ya que las estadísticas muestran que ahí se encuentra la población más vulnerable.
El tráfico de personas es una actividad que destruye vidas humanas en todos los sentidos. Las consecuencias psicológicas y sociales son devastadoras, si no llegan incluso a la muerte.

