- Víctor Pavón (*)
La movilización del Sindicato Nacional de Médicos (Sinamed) permitió conocer algunas ideas para hacer lugar a la exigencia de este gremio. Una propuesta provino del senador Silvio Ovelar: “Hay que elevar los impuestos”, afirmó, aun cuando sabe que dicha medida es contraria a la postura del Gobierno y específicamente a la del presidente Santiago Peña, quien se manifestó en contra de aumentar los tributos durante su gobierno.
El senador Ovelar propone cuanto antes elevar el impuesto a la renta personal (IRP) del 10 % a 14 %, lo que representaría –según dice– una recaudación de aproximadamente 700 millones de dólares.
Sin embargo, la realidad es diferente. Hubiera sido mejor que el senador proponga algo muy diferente tomando en cuenta el cargo que tiene porque el problema de fondo no está cuánto se recauda sino qué se hace con lo que se recauda.
Los impuestos no son inocuos para la economía de las personas, las familias y las empresas dado que dificultan la formación del ahorro que luego se convierten en inversiones, tecnología, maquinarias y puestos de trabajo.
La idea del senador de ir contra los que pagan la renta personal significará causar todavía más daños a la formación del ahorro interno que tanto necesita el país. Se castigará de ese modo a los que por su dedicación, trabajo, disciplina y conocimientos van escalando en sus condiciones socioeconómicas, a los que empiezan a contar con mejor patrimonio.
Todavía más, los países con menos carga tributaria están logrando mejorar el ingreso per cápita de sus habitantes. Un ejemplo actual es Panamá. Este país centroamericano recauda el menor porcentaje de impuestos en la región, el 11,8 por ciento en relación con el producto interno bruto (PIB) y ocurre que tiene uno de los ingresos per cápita más altos, esto es, más de 18 mil dólares anuales y si se mide por el costo de vida llega a más de 20 mil dólares, según los registros de Tranding Economics y del Banco Mundial.
Un ejemplo contrario es Nicaragua. Recauda más del 30 por ciento de impuestos con referencia al PIB y el ingreso per cápita de su gente es de apenas tres mil (3.000) dólares.
La respuesta de fondo no está, por tanto, en elevar los impuestos sino en disponer con transparencia, calidad y contraprestación lo que se recauda o, mejor dicho, lo que las personas, familias y empresas pagan y suficiente al Estado. Aumentar impuestos reduce los ingresos de la población.
(*) Presidente del Centro de Estudios Sociales (CES). Miembro del Foro de Madrid. Autor de los libros “Gobierno, justicia y libre mercado”, “Cartas sobre el liberalismo”, “La acreditación universitaria en Paraguay, sus defectos y virtudes”, y otros como el recientemente publicado “Ensayos sobre la libertad y la República”.

