- Por Víctor Pavón
“Lo que es prudencia en la conducta de cualquier familia particular, difícilmente puede ser insensatez en la de un gran reino”. Adam Smith. La riqueza de las naciones. Esta frase me permiteiniciaresta notaparareferirme a la necesidad de retornar al sentido común cuyas características son la prudencia, laresponsabilidadyelbuen entendimiento, todas ellas destruidas por los adoradores del Leviatán Estado y por el socialismo pagano.
Seguidamente expondré un ejemplo sencillo. El sentido común dice que una familia no puede gastar más de lo que obtiene como ingresos. Si persiste el desequilibrio de ingresos y gastos, empezarán los quebrantos. Lo que al comienzo parece benigno se convertirá en severo problema. Solo cabe ajustarse los cinturones gastando menos. El sentido común muestra su carácter prudente en las situaciones de la vida. Es la virtud para actuar hacia el bien. Sin embargo, para muchos todavía cuando se habla del Estado todo es diferente. Si se inicia un proceso de déficit fiscal por el cual el Estado gasta más de lo querecaudaenseguidaseapela amásdeudas, másimpuestosy a imprimir dinero, sin consideración a los que pagarán aquellas medidas. Imagínense qué pasaría si alguien obtiene un préstamo y luego exija el pago a su vecino por medio de la fuerza. ¡Así funciona el Leviatán delEstado!Imponer a otros un pago de dinero sin consultarles es un robo, una agresión a la libertad y propiedad.
Algunos justifican esta conducta diciendo que la democracia funciona de ese modo. Si la mayoría vota para que otros paguen, entonces está bien y solo cabe aceptar. ¡Se equivocan! No es así. Vuelvo a Adam Smith y esta vez a su libro “Teoría de los sentimientos morales” (para mí su mejor obra) cuando se refiere a los gobernantes y burócratas: “El hombre del sistema suele creerse muy sabio y a menudo está tan enamorado de la belleza de su plan de gobierno que no admite desviación o crítica alguna, cree poder organizar la sociedad como la mano mueve el tablero de ajedrez”.
El déficit fiscal es gastar más de lo que se recauda. La ley de ResponsabilidadFiscaldelaño2013hasido un avance, pero tenemos que ajustar más y mejor al Leviatán del Estado para luego terminar con su estorbo. Para ello propongo lo siguiente: el déficit fiscal anual será del cero por ciento del PIB (se puede aprobar por ley) y los legisladores que violen el equilibrio en las cuentas públicas no serán reelectos para el siguiente período gubernativo (esta parte requerirá modificación constitucional). Este proyecto es posible, necesario y moralmente imperativo en defensa de nuestra libertad y propiedad. Es puro sentido común. (*) Presidente del Centro de Estudios Sociales (CES). Miembro del Foro de Madrid. Miembro del Consejo Internacional de la Fundación Faro. Autor de los libros “Gobierno, justicia y libre mercado”: “Cartas sobre el liberalismo”; “La acreditación universitaria en Paraguay, sus defectos y virtudes” y otros como el recientemente publicado “Ensayos sobre la Libertad y la República”.

