- Por Marcelo Pedroza
- Doctor en Psicología y Magíster en Educación
- mpedroza20@hotmail.com
La relación entre sentidos e intelecto se presenta en las Disertaciones de Máximo de Tiro, filósofo griego, perteneciente al platonismo medio, de quien se estima que vivió entre la segunda mitad del siglo II d.C. hasta el 180. Las Disertaciones I y VII, cabe destacar que son VLI Disertaciones en total, permiten reconstruir una concepción que expresa la interioridad del ser, dándole una dimensión intelectual al alma, que la eleva por encima de los sentidos y que al mismo tiempo, si pierde su orden, puede enfermar.
Máximo fue un viajero divulgador de Platón, de allí nace la distinción entre dos instrumentos de la percepción, los sentidos vinculados a lo sensible, y el intelecto, orientado hacia lo inteligible. Así prolonga una de las líneas fundamentales de su maestro, esbozada en la diferencia entre el mundo sensible y el mundo inteligible.
El filósofo sostiene que el intelecto puede ser perturbado por los sentidos y compara el estado del alma con el de quien, después de abandonar un barco, todavía conserva el movimiento producido por las olas. También la mente necesita estabilidad para poder pensar, situarse y contemplar. Esta asociación es posible. El alma debe recogerse, ordenar sus facultades y orientarse, esto genera la presencia del crecimiento.
Entonces, el alma se vuelve hacia sí misma para superar el nivel de la percepción inmediata y alcanzar aquello que sólo puede ser comprendido por el intelecto. Máximo cree que el hombre está compuesto de alma y cuerpo, la primera gobierna, el segundo es gobernado. El alma dirige la vida, por eso su enfermedad implica una desorientación de la existencia. Su salud interior está unida a la virtud, él lo sentencia a su manera: “La salud del cuerpo es obra del arte; la salud del alma es obra de la virtud”. Después dijo “la enfermedad del alma es la maldad, la enfermedad del cuerpo es la desgracia”, ahondando que, “la maldad es voluntaria; la desgracia involuntaria”.
Para Máximo de Tiro, la filosofía tiene que transformar y orientar la psyché. Es un ejercicio de orientación, conocimiento y cuidado. Por lo tanto, el intelecto requiere educación. Acentuando que, conocer y vivir bien son cuestiones inseparables.

