• Por Víctor Pavón

Esta frase bíblica se encuentra en el Evangelio, Marcos 2, 18-22 y sigue siendo una maravillosa fuente de sabi­duría e inspiración en nues­tros días. Sucedió, dice la Biblia, que un sábado Jesús atravesaba un sembrado con sus discípulos arrancando espigas de trigo para comer. Viendo esto, los fariseos pre­guntan de por qué hacen eso un sábado que no está permi­tido dado que este día es de descanso.

La respuesta de Jesús no se hizo esperar: “No habéis leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus hom­bres se vieron faltos y con hambre como entró en la casa de Dios, en tiempo del sumo sacerdote Abiatar, comió de ellos panes de la propo­sición que sólo está permi­tido comer a los sacerdotes y se los dio también a quie­nes estaban con él”. Seguida­mente Jesús dijo: “El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado”.

El mensaje está vigente. Las normativas y tradiciones que tenemos en una sociedad no tienen que causar daño a nuestros semejantes, más bien deben fortalecer la coo­peración de la libertad y la división del trabajo para que otras personas también mejoren sus condiciones de vida. Si una ley impide con­seguir el sustento humano, pierde su valor moral. Vivi­mos en sociedad para la convivencia pacífica para el desarrollo y no para conde­nar a otros a la indigencia.

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Los fariseos creían en el descanso del sábado como un fin en sí mismo, dejando de lado al ser más impor­tante sobre la tierra, el ser humano. Una normativa así termina siendo una pesada carga que en vez de ayudar a los demás mira hacia otro lado, como si nuestro pró­jimo fuera intrascendente en la vida.

Este fue el error de los fari­seos, no les importaba la suerte de los pobres, enfer­mos y hambrientos. Y fue por eso que Jesús les llamó la atención con magistral lección. En el presente, este error subsiste.

Los recursos naturales y me refiero en éste caso a los Médanos del Chaco –dice una ley farisaica falsa e hipó­crita– no puede ser objeto de prospección, exploración ni explotación de hidrocar­buros, aún cuando pueda ser útil para todos. Muchas organizaciones ambientalis­tas actúan como los antiguos fariseos valiéndose del poder del Leviatán estatal. Nada se tiene que tocar en un lugar determinado; no les interesa la suerte de los demás prohi­biéndoles con cargo a multas y cárcel disponer de los fru­tos y beneficios de la natura­leza. Para los ambientalis­tas el sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado

Pese a sus declarados ene­migos la Biblia es fuente de inspiración y de sabidu­ría. “Y vio Dios todo lo que había creado, y he aquí que era bueno en gran manera (Génesis 1,31). “Fructificad y multiplicaos; llenad la tie­rra y sometedla ( Génesis 1,28) Esto significa cuidar a la naturaleza disponiendo de sus recursos con sabidu­ría porque “el sábado se hizo para el hombre, y no el hom­bre para el sábado”. “El que tenga oídos, que oiga”.

(*) Presidente del Cen­tro de Estudios Sociales (CES). Miembro del Foro de Madrid. Miembro del Consejo Internacional de la Fundación Faro. Autor de los libros “Gobierno, justi­cia y libre mercado”: “Car­tas sobre el liberalismo”; “La acreditación universi­taria en Paraguay, sus defec­tos y virtudes” y otros como el recientemente publicado “Ensayos sobre la Libertad y la República”.

Etiquetas: #El sábado

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