• Por el Dr. Juan Carlos Zárate Lázaro
  • MBA
  • Consultor Financiero

Es sabido que los procesos de aprendizaje resultan a veces complejos, siendo el viaje de cada individuo único y no lineal. Para los jugadores de fútbol, el proceso debe ser muy similar al de la mayoría de las experiencias de aprendizaje.

Ello significa que debemos tener una oportunidad, poder fallar, reflexionar, recibir información de los demás que nos permitan poder intentarlo nuevamente. Parecería a simple vista sonar simple, pero en la práctica los procesos podrían ser arduos y difíciles.

En el fútbol sabemos que algunos jugadores tienen más talento, potencial y ventaja genética para ciertos deportes.

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Como adultos, podemos tener la creencia de poseer más experiencia y conocimiento que los jóvenes que estamos entrenando y que tenemos la capacidad para poder mejorar la velocidad a la que los jugadores se desempeñan, que les permita mejorar su rendimiento.

Si bien de parte de los entrenadores existe la mejor buena intención de una mejora substancial de la capacidad técnica y futbolística de los jugadores, tampoco están exentos de frustraciones e incluso desilusiones, debido a la falta de comprensión, maduración o por no asimilar sus dirigidos un estilo de juego.

Uno de los objetivos primarios de los entrenadores es ser competitivos, sintiendo la necesidad de ganar, lo cual los llevan a poner en práctica varias metodologías de juego en función a los adversarios de turno.

Si los entrenadores tienen la capacidad de replantearse el hecho de “ganar”, se podría tener un mayor disfrute del proceso y al mismo tiempo ver a los jugadores mejorar en áreas específicas del juego

Cuántos equipos de fútbol vemos que parecerían destinados al fracaso, en tanto que otros alcanzan logros y triunfos.

Muchas veces todo ello ocurre y a veces hasta pasan desapercibidos por no respetar los procesos.

Aquí en nuestro país tenemos varios equipos que cambian varias veces de entrenador durante el campeonato debido a malos resultados y presión del entorno, muchas veces tomando decisiones precipitadas basadas en la improvisación.

Gustavo Alfaro, DT de nuestra selección, había señalado entre otras cosas que tendemos a ser muy cortoplacistas, cuando que todo lleva su tiempo dentro de un proceso para poder ir viendo gradualmente los resultados que esperamos.

Para que los procesos dentro de nuestro fútbol puedan ir dando resultados positivos en el tiempo debemos considerar un enfoque estructural que abarque desde las escuelas de fútbol, pasando por las divisiones formativas, que permitan que ese joven que llegue a la división profesional haya tenido la oportunidad de pasar por un proceso técnico cualificado, que le permita poder ser un jugador de equipo de valía.

Yendo a un ejemplo práctico actual los tenemos a Lionel Scaloni, quien dirige a la selección argentina desde al año 2018, lo que le ha permitido a través de un proceso planificado y bien estructurado ganar la copa del mundo 2022 en Catar, y con muy buenas posibilidades de volver a reprisarlo en este Mundial.

Ojalá Alfaro, de aceptar continuar al frente de nuestra selección, pueda llevar adelante todo lo que tiene en mente en forma bien ordenada y estructurada, pues se nota que cuenta con las coordenadas claras de qué es lo que le falta a nuestro fútbol, para que a futuro podamos tener las mismas posibilidades competitivas y de triunfo que los grandes equipos europeos, y en donde Argentina es un claro ejemplo de lo que se puede lograr a través de un buen proceso.

El cambio de mentalidad de nuestro fútbol no debería abarcar solo a las divisiones formativas, sino hacer que la profesional también crezca cualitativa y cuantitativamente, para lo cual se torna necesario poner en marcha cambios estructurales profundos, en donde el focus no esté concentrado solo en los jugadores, sino en que las instituciones cuenten con toda la infraestructura necesaria para que los objetivos y metas se pueda ir cumpliendo.

Hoy día tenemos 3 o 4 jugadores que están compitiendo en las grandes ligas europeas a diferencia de Argentina en donde casi la totalidad de su equipo está conformado por jugadores que desde hace años compiten en las mismas.

Históricamente nuestro país ha dado y exportado buenos jugadores, los que a través de un proceso planificado profesionalmente podrá acrecentarse mucho más.

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