- Víctor Pavón (*)
El progreso de la economía es un tema preponderante en la opinión pública. Su logro significa mejor calidad de vida. En ninguna época o lugar el progreso económico provino del intervencionismo estatal, como algunos siguen sugiriendo, añorando las viejas y dañinas falacias del colectivismo socialista hoy mimetizado en el “progresismo social”. El progreso económico fue el resultado de las ideas de la libertad.
Si analizamos la historia de los últimos trescientos años cuando aparece el capitalismo como causante del progreso económico, el Estado como organización fue un obstáculo. Sobre la presencia estatal en la sociedad y la economía, sugiero a los lectores las fecundas obras de autores como Mises, Hayek y Rothbard quienes ofrecen significativos estudios al respecto. Agrego las recientes investigaciones de Douglas North, Deirdre McCloskey, Stephen Davies y Steven Pinker, por citar algunos.
Sobre dos de ellos me referiré. Douglas North, Nobel de Economía, por ejemplo, afirma que las instituciones son claves para el desarrollo económico. Pero, ¿cuáles instituciones? La propiedad, la libertad de contratación, producción y comercio, con este agregado: Las leyes y las constituciones. Dada la existencia del Estado, sus normativas no deben entorpecer la creatividad e innovación individual y empresarial.
Steven Pinker es otro prolífico autor que particularmente me parece intelectualmente provocador. Complementando a North, Pinker agrega los valores de la Ilustración, el gran movimiento cultural e intelectual europeo en el siglo XVII hasta el inicio del XIX, diciendo que el progreso económico basado en la libertad, la innovación y la ciencia no es un accidente. Los valores son importantes: cooperación y humanismo.
A Pinker le preocupa el futuro de Occidente. Insiste en la cultura, la ciencia y en los principios morales para que el individuo no sea adoctrinado y maleable según los designios del poder.
Si medimos a escala la historia humana, el progreso económico causado por el capitalismo liberal es reciente. El primer paso se inició entre el año 1700 y 1900, cuando la población mundial creció de 600 millones a más de 1.500 millones de personas y en este período aumentó el doble la producción como nunca antes había sucedido impidiendo las hambrunas.
El progreso económico ocurre cuando aumenta el ahorro, la inversión, los ingresos, los empleos, la producción, la productividad con bienes y servicios disponibles en mejores precios y calidad para la población y para ello resulta fundamental los derechos a la vida, la libertad y la propiedad. No hace mucho algo ocurrió en la historia de la humanidad.
(*) Presidente del Centro de Estudios Sociales (CES). Miembro del Foro de Madrid. Miembro del Consejo Internacional de la Fundación Faro. Autor de los libros “Gobierno, justicia y libre mercado”: “Cartas sobre el liberalismo”; “La acreditación universitaria en Paraguay, sus defectos y virtudes” y otros como el recientemente publicado “Ensayos sobre la Libertad y la República”.

