- Por el Profesor Marcos Bardagi
- Profesor de FDC, Brasil
Recientemente, vimos a Amy Webb declarar que ya no publicaría su tan esperado informe anual de tendencias. Su justificación fue que es necesario observar el mundo desde la perspectiva de múltiples variables y producir convergencias.
Ahora bien, lo que Amy hizo fue reconocer un método que existe desde hace medio siglo: la planificación por escenarios. Simplemente no utilizó ese nombre. Observar múltiples incertidumbres y analizar sus convergencias es la esencia del scenario planning. Además, anticipa que adoptará algo cercano a un análisis morfológico, ya que no se limitará a examinar una o dos incertidumbres, sino todas las posibles, como ella misma afirma, ya sean tecnológicas, sociales o económicas.
Si la incertidumbre es la tónica –y lo es–, nada máscorrecto que aprender a lidiar con ella. Por otro lado, reaparece la articulación de escenarios. Y conviene recordar siempre que en este aprendizaje no hay memorización mecánica, no se trata de “acertar” siempre, ni ese es el objetivo. Se trata de prepararse de la mejor manera posible para lo que venga. Es la creación de la navaja suiza de la gestión, del cinturón de utilidades del Batman corporativo.
A continuación, algunas sugerencias para navegar en este nuevo momento, donde abundan futuristas, escenaristas y otros “istas” de todo tipo:
• Cuidado con el futurista-coach:
El momento es tan propicio que malos futuristas pueden ocupar el espacio de aquellos coaches desacreditados, que perdieron credibilidad por la falta de solidez en sus predicciones. Desconfíe de quienes tienen exceso de convicción, de quienes apuestan todas sus fichas a una sola tendencia.
•Construya escenarios:
Asigne probabilidades. Aplique pruebas de estrés. Utilice modelización predictiva basada en inteligencia artificial. Estos son instrumentos rigurosos que pueden generar opciones muy interesantes para explorar y, aún más importante, confrontar su estrategia actual y descubrir cómo se comporta en distintos escenarios y dónde necesita refuerzo.
• Crea en las Casandras:
Nunca aprendemos. Cassandra tenía el don de saber lo que sucedería y terminó marginada por la sociedad. Nadie creía que sus predicciones pudieran ser acertadas. La práctica de elaborar escenarios puede muchas veces generar incredulidad en nosotros. Pero no se engañe: siempre es válido considerar que cualquier escenario, incluso los de menor probabilidad de ocurrencia, puede materializarse. Esta es la mejor manera de defender su estrategia.
• El pasado es un dato, pero no es rígido:
Personalmente, me gusta el enfoque de David Wengrow, en su libro “El amanecer de todo”, que utiliza una frase extraordinaria para llamar nuestra atención: afirma tener la intención de cambiar el curso de la historia. Al menos, de la parte que ya ocurrió. Es decir, revisitar el pasado. Cuestionar siempre los fundamentos, exponerlos a la luz del nuevo conocimiento. Esa es la idea.
Y no está de más recordar: Cassandra no era respetada porque los dioses la maldijeron. Sería profética, pero nadie creería en ella. Cassandra, sin embargo, tenía un hermano, igualmente dotado de profecía y sin la maldición. Es decir, Heleno, quien sí era escuchado. Heleno prosperó y se convirtió en rey. La historia fue cruel con él, porque la tragedia siempre resulta más atractiva. Por eso, desconocemos al “escenarista” Heleno. Es hora de que la gestión lo rescate.
¡Buenos escenarios!

