• Víctor Pavón (*)

El sistema jubilatorio del Instituto de Previsión Social (IPS) está basado en el modelo de reparto –mal llamado solidario– por el cual los aportes se depositan en una caja común y cuya solvencia y sostenibilidad en el tiempo dependen de nuevos aportantes.

Los jóvenes ingresan al sistema para solventar a los que ya están jubilados y pensionados. A la fecha se dispone del dinero depositado en el fondo de reserva sin la previa contribución por parte de los jubilados.

El empleador aporta el 16,5 por ciento y no tiene derecho ni a una pastilla para dolor de cabeza. Solo el hecho de no recibir cobertura de salud ni jubilación convierte a este sistema en el más desinteresado por el empresario, paradójicamente el que invierte y crea trabajo es un sujeto de segunda categoría.

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Y no solo contra del empresario, sino también en contra del trabajador cuyo aporte es del 9 por ciento sobre el salario. El costo laboral del 25,5%, además, afecta al salario neto del trabajador, sobre su capacidad de consumo y compra.

Una carga del 25,5 por ciento del total, esto es, sobre el salario (9 %) y sobre el empleador (16,5 %) ocasiona consecuencias: las normativas, leyes o decretos, tienen costo económico. El 25,5 por ciento del costo laboral incide sobre los que menos preparación tienen, los muy jóvenes y los de mediana edad. Aquí está el 80 por ciento de la fuerza laboral del país. La informalidad se eleva cuanto más alto es el costo de acceso a la formalidad.

Una economía en crecimiento, es cierto, tiende a aumentar la contratación en el mercado laboral, pero, como los costos de acceso a la formalidad se van elevando anualmente, sus efectos no son tan visibles. Se contrata a 3 pudiendo contratarse a 7 o a 10 personas.

El IPS en cuanto a la jubilación se refiere, en lugar de ser parte de la solución para sus cotizantes, se convirtió en un problema para el país. La solución está en una reforma de su sistema de reparto, ineficiente e injusto, hacia el de capitalización, donde sus verdaderos dueños (trabajadores y empleadores) sabrán mejor que nadie sobre cómo disponer de su dinero.

(*) Presidente del Centro de Estudios Sociales (CES). Miembro del Foro de Madrid. Miembro del Consejo Internacional de la Fundación Faro. Autor de los libros “Gobierno, justicia y libre mercado”; “Cartas sobre el liberalismo”; “La acreditación universitaria en Paraguay, sus defectos y virtudes” y otros como el recientemente publicado “Ensayos sobre la libertad y la República”.

Etiquetas: #IPS#reforma

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