- Por Claudio Acosta
- Socio del Club de Ejecutivos del Paraguay
En los últimos años hemos venido hablando en el país sobre infraestructura, estabilidad macroeconómica, energía competitiva, apertura comercial e inversiones.
Hoy Paraguay está comenzando a cosechar parte de ese trabajo. El segundo grado de inversión, el creciente interés de empresas internacionales, el posicionamiento regional del país y la visión de iniciativas como Paraguay 2X nos colocan frente a una oportunidad histórica.
Pero existe una pregunta que considero que debería ocupar más espacio en la conversación:
¿Estamos desarrollando el liderazgo que esta nueva etapa del país necesita?
Las organizaciones están enfrentando un contexto radicalmente distinto al de hace apenas cinco años.
La inteligencia artificial está transformando industrias completas. Las nuevas generaciones están redefiniendo la relación con el trabajo. Los modelos de negocio evolucionan más rápido que los ciclos estratégicos tradicionales. La incertidumbre geopolítica impacta decisiones locales. Y la velocidad de los cambios desafía permanentemente las capacidades de adaptación de empresas y equipos, solo por citar algunos.
En ese escenario, muchos ejecutivos experimentan una tensión continua y silenciosa.
La mayoría fuimos formados para liderar organizaciones relativamente estables y predecibles, pero hoy debemos tomar decisiones en entornos cada vez más inciertos, ágiles y volátiles.
Fuimos entrenados para gestionar eficiencia y competir en mercados locales, pero ahora también debemos gestionar transformación y actuar en escenarios globales.
El desafío, definitivamente, consiste en evolucionar como líderes.
Cuando observamos las tendencias globales aparecen temas que hace pocos años ocupaban espacios marginales en los directorios y que hoy son centrales: liderazgo adaptativo, inteligencia emocional, gestión de la incertidumbre, aprendizaje continuo, innovación abierta, pensamiento sistémico, diversidad, sostenibilidad, salud mental y física, inteligencia artificial y construcción de culturas de alto desempeño.
Las organizaciones más avanzadas del mundo ya no evalúan únicamente los resultados de un líder. Evalúan también su capacidad de aprender, desaprender, anticipar escenarios, desarrollar talento y construir organizaciones resilientes.
Y allí aparece uno de los mayores riesgos para Paraguay. Si la evolución de nuestro liderazgo no acompaña la velocidad de la evolución económica, comenzará a generarse una brecha cada vez más visible entre las oportunidades del país y nuestra capacidad para aprovecharlas.
La buena noticia es que esta brecha puede cerrarse.
El Club de Ejecutivos del Paraguay está aportando su granito de arena, creando el Comité de Evolución del Liderazgo, un espacio de pensamiento estratégico que funciona como un think tank dedicado a analizar las tendencias globales que están redefiniendo el liderazgo y a traducirlas en aprendizajes relevantes para nuestra realidad.
El objetivo es ayudar a que los líderes paraguayos lleguen mejor preparados a él.
A través de investigación, vigilancia de tendencias, generación de contenidos y espacios de conversación, buscamos construir una referencia que permita comprender hacia dónde evoluciona el liderazgo en el mundo y qué implicancias tiene para las organizaciones de nuestro país.
Las próximas décadas pertenecerán a los países que logren desarrollar líderes capaces de navegar la complejidad, movilizar talento, construir confianza y transformar oportunidades en resultados.
Y esa conversación empieza hoy.

