• Jorge Torres Romero

Las elecciones internas simultáneas del pasado domingo dejaron mucho más que ganadores y perdedores municipales.

Dejaron un mensaje político contundente que resulta imposible ignorar para quienes todavía intentan sostener relatos alejados de la realidad. Los números hablan por sí solos y, como suele ocurrir en democracia, las urnas terminaron imponiéndose sobre las especulaciones.

De los 1.407.000 afiliados colorados que acudieron a votar, más de 1.055.000 respaldaron a candidatos identificados con el movimiento Honor Colorado. Del otro lado, toda la disidencia colorada apenas logró reunir unos 221.000 votos.

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La diferencia es tan amplia que ya no admite interpretaciones rebuscadas ni análisis complacientes. Se trata de una demostración de fuerza política pocas veces vista en la historia reciente de la Asociación Nacional Republicana. Estos resultados confirman algo que muchos se negaban a admitir: la disidencia colorada ha perdido relevancia política y capacidad de movilización.

El supuesto liderazgo del expresidente Mario Abdo Benítez aparece cada vez más distante de la realidad electoral. Quienes intentaron instalar la idea de que el abdismo seguía siendo una fuerza competitiva chocaron contra la evidencia de las urnas. Los números muestran que ese liderazgo es hoy una sombra de lo que alguna vez pretendió ser.

Del mismo modo, queda seriamente cuestionada la narrativa que buscó posicionar a Arnoldo Wiens como una figura con posibilidades reales de disputar el liderazgo partidario o incluso la Presidencia de la República. Durante meses, determinados sectores políticos y mediáticos construyeron una percepción de crecimiento que finalmente no encontró correlato en las urnas.

La burbuja terminó desinflándose cuando llegó la hora de contar los votos.

En contrapartida, estas elecciones ratifican la solidez de Honor Colorado como principal fuerza política del Paraguay y consolidan el liderazgo de Horacio Cartes al frente del Partido Colorado. Más allá de simpatías o antipatías, resulta difícil encontrar en la actualidad otro dirigente con semejante capacidad de organización, movilización y conducción política dentro de la ANR.

Pero los resultados también contienen otro mensaje que merece ser destacado. Los más de un millón de votos obtenidos por candidatos vinculados a Honor Colorado representan igualmente una señal de respaldo a la gestión del presidente Santiago Peña.

La ciudadanía colorada no solo acompañó a un movimiento político; también expresó confianza en un gobierno que, a poco de cumplir tres años de mandato, mantiene niveles importantes de apoyo dentro de su base electoral.

La oposición y algunos sectores de la prensa han intentado instalar permanentemente escenarios de desgaste, crisis o pérdida de respaldo. Sin embargo, las urnas mostraron una fotografía muy distinta.

El voto colorado del domingo también puede interpretarse como un reconocimiento a una administración que ha impulsado programas sociales de gran alcance, fortalecido la imagen internacional del país y mantenido indicadores económicos que continúan posicionando a Paraguay como una de las economías más estables de la región. Puedo estar equivocado, pero es lo que pienso.

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