- Por Arturo Peña Villaalta
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El Mundial nos envuelve, se apodera de nuestra atención. Una nueva edición de la gran cita del fútbol está en marcha en el norte del continente y con el condimento de la vuelta de Paraguay a la competición luego de 16 años.
La Albirroja debutó ayer 12 de junio ante el anfitrión, Estados Unidos. Esta fecha ya tiene un significado particular en la historia del seleccionado paraguayo –según recordaba ayer una crónica periodística–, ya que un 12 de junio también le tocó jugar encuentros en el mundial de Francia de 1998, contra Bulgaria, y en Corea-Japón 2002, contra Eslovenia, partido que quedó entre los recuerdos más emotivos de nuestro fútbol luego de la histórica remontada con goles de Pipino Cuevas.
El 12 de junio se conecta con el coraje. En esa misma fecha, en 1935, se firmaba el Protocolo de Paz que ponía punto final al conflicto armado que enfrentó al Paraguay con Bolivia por la soberanía del territorio chaqueño.
La guerra del Chaco fue una de las grandes demostraciones de patriotismo en nuestra historia. Miles de soldados fueron a entregar sus vidas por la causa paraguaya, enfrentando no solo a las fuerzas bolivianas sino también a las agrestes condiciones del “infierno verde” chaqueño. Alrededor de 30 mil combatientes murieron en las trincheras defendiendo el territorio nacional. Muchos sucumbieron de sed.
Pero además de la recordación de la hazaña bélica, esta fecha llegó ayer con una connotación especial que no fue muy visibilizada en los medios ni en los posteos conmemorativos. Este 12 de junio fue el primer aniversario de la Paz del Chaco en que se recordó el conflicto con las fronteras oficialmente delimitadas, luego de 87 años de proceso diplomático.
Los antecedentes jurídicos de la delimitación del Chaco se remontan a mediados del 1800, con los primeros tratados sobre el territorio. Pero es tras el final de la contienda contra Bolivia que se sientan las bases para el trazado definitivo de la frontera. El 21 de junio 1938 se firma en Buenos Aires el Tratado de Paz, Amistad y Límites con Bolivia, y el 10 de octubre de ese año se emite el laudo del Colegio Arbitral integrado por Argentina, Brasil, Chile, Estados Unidos, Perú y Uruguay como países garantes. Con la creación de la Comisión Mixta Demarcadora de Límites Paraguayo-Boliviana se inicia un proceso de demarcación y registro minucioso de 10 hitos fronterizos principales que establecen los límites oficiales.
También un 12 de junio, pero de 2009, se firma un protocolo adicional al tratado que crea una nueva comisión de límites, dando nuevo impulso a los trabajos de demarcación, que llegaron a su culminación en diciembre del año pasado, 87 años después de firmada la paz.
La labor contó con el trabajo de muchos héroes anónimos, tanto en el territorio como en las mesas negociadoras. La tarea no estuvo exenta de controversias entre las comisiones. Sin embargo, como muestra del nuevo espíritu en las relaciones entre las naciones hermanas, estos conflictos fueron solucionados mediante el diálogo diplomático.
Un 12 de junio lleno de connotación patriótica fue el que vivimos ayer, una fecha que nos debe llevar a recordar y valorar siempre el coraje del pueblo paraguayo.

